 Huelga en seis regiones de Bolivia
(AFP)
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LA PAZ (AFP) -
La crisis política en Bolivia -que mantiene paralizados al Congreso y la Asamblea Constituyente- se ahondó con un llamado de organizaciones civíco-empresariales a una huelga el martes en contra del presidente Evo Morales en seis de los nueve departamentos del país.
La protesta que abarca a Chuquisaca, Santa Cruz, Tarija, Pando, Beni y Cochabamba incluye a los prefectos (gobernadores) de esas regiones, enconados adversarios de Morales, y a los principales partidos de oposición, entre ellos Podemos, del ex presidente de derecha Jorge Quiroga.
Para descomprimir el clima de tensión, el gobierno llamó este lunes al diálogo y planteó un acercamiento con los sectores de Chuquisaca, que desataron el conflicto en demanda de la capitalidad plena para Sucre.
Los líderes cívicos de Sucre, donde funciona la Asamblea Constituyente y el poder Judicial, desempolvaron un viejo pedido regional de devolver a la capital de Chuquisaca los poderes Ejecutivo y Legislativo trasladados a esta ciudad luego de una guerra interna hace un siglo.
En previsión de que los pedidos de capitalidad puedan perjudicar el desempeño de la Constituyente -que debe entregar hasta diciembre una nueva Carta Magna- la mayoría oficialista de ese foro determinó eliminar el tema de la agenda, decisión que desató el conflicto regional.
Simultáneamente, legisladores de la oposición y el oficialismo se enfrentaron a golpes de puño la semana pasada en la Cámara de Diputados por la determinación de enjuiciar a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional denunciados por prevaricato por Morales.
Los líderes cívico-empresariales de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, apoyados por Cochabamba, llamaron a la huelga de 24 horas en solidaridad con Chuquisaca, la "defensa de la democracia" y contra la decisión de Morales de reencausar las instituciones.
Morales recordó que los cuatro magistrados que defiende la derecha fueron designados por un acuerdo político de partidos neoliberales diez días antes de que una rebelión popular expulsara, en octubre de 2003, al gobierno liberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, que se autoexilió en Estados Unidos.
El epicentro del conflicto parece ser sin embargo Sucre, capital de Chuquisaca, donde la Constituyente sigue sin sesionar cercada por protestas organizadas por grupos cívicos.
Según Rubén Darío Cuéllar, jefe de la bancada de Podemos, "la Asamblea está condenada a muerte definitiva".
El vicepresidente Alvaro García acusó en declaraciones a medios locales "a grupos fascistas e intolerantes" de pretender neutralizar al foro "con el único fin de promover su cierre para no permitir una eventual constitucionalización de la reelección presidencial".
Morales pretende recortar su mandato y llamar a nuevas elecciones en 2008 luego de que sea aprobada en la Constituyente la nueva carta política que reconozca la reelección presidencial.
A Sucre, donde unas 500 personas se someten a una huelga de hambre iniciada a mediados de este mes, confluyen entre tanto miles de campesinos afines al gobierno para "garantizar el funcionamiento" de la Constituyente, según Saúl Avalos, principal dirigente agrario.
Plaza opositora a Morales, en Santa Cruz grupos juveniles radicales de ultraderecha, la Unión Juvenil Cruceñista, que en anteriores huelgas regionales desataron vandalismo, recibieron "la responsabilidad de hacer el control de toda la ciudad", según declaraciones de sus directivos a medios locales.
En medio de ese clima, el gobierno planteó a Sucre abrir el diálogo, permitir la reanudación de las sesiones de la Constituyente sin el tema de la capitalidad en su agenda y que ese foro reconozca "la necesidad de instalar" en esa ciudad otras instituciones que proyecten su desarrollo regional.
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