 Asistencia psicológica a niños tras el terremoto
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LIMA (AFP) -
Las clases escolares, programadas para reiniciarse este lunes en la región devastada por el terremoto del 15 de agosto en Perú, se frustraron porque los padres de familia se resisten a enviar a sus hijos a los colegios ante el temor a las contínuas réplicas.
Las labores escolares debían iniciarse como parte de los esfuerzos del gobierno para tratar de normalizar las actividades en las ciudades de Pisco, Chincha e Ica, que resultaron muy dañadas por el sismo que dejó más de 500 muertos y cerca de 200.000 damnificados.
En estas ciudades -sobre todo en Pisco que es la más golpeada con la destrucción del 80% de sus edificaciones- persiste una sensación de temor a raíz de las contínuas réplicas sísmicas que se presentan en la zona y que hasta ahora suman más de 1.300, aunque muchas de ellas poco perceptibles.
Un temblor de 4,1 grados en la escala de Richter se percibió en la tarde del domingo en la región afectada, incluso en Lima, aumentando esa sensación de inseguridad.
El ministro de Educación, José Chang, dijo que las clases se reiniciarían en locales que no sufrieron daños y en aulas prefabricadas instaladas en los últimos días.
Sin embargo, reportes desde la zona afectada dan cuenta de la ausencia a clases de alumnos y profesores.
"Es necesario que se infunda tranquilidad emocional a los niños y a los profesores; regresar a las aulas después de un terremoto no es fácil", dijo Chang al señalar que "los primeros días tienen que ser muy lúdicos para que los niños puedan ir a un reencuentro con las clases sin traumas".
Habitantes de Pisco dijeron a radios de Lima que no piensan enviar a sus hijos a los colegios pues los estudiantes han quedado con serios problemas de estabilidad emocional y traumatizados, aparte que además han perdido todos sus cuadernos bajo los escombros de sus viviendas.
Las autoridades educativas han previsto iniciar programas orientados a restablecer la salud emocional de los colegiales y de los propios maestros.
El director regional de Educación de la región Ica, Baltasar Lantaron, dijo que se requiere por lo menos la instalación de 600 aulas prefabricadas y que hasta ahora no se han colocado ni 50.
"Primero tenemos que recomponer las familias y asegurar el bienestar de los niños, que tengan alimento, ropa adecuada y un lugar seguro donde dormir, luego viene la educación, no hay apuro por reiniciar las clases", refirió el funcionario.
Tras comprobar que no se reiniciaron las labores en los colegios el ministro Chang estimó que las clases se reanudarán progresivamente en los próximos quince días.
Desde México, en gesto de solidaridad, arribó a Lima la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de México, Elva Gordillo, quien entregó al ministro de Educación una donación de 750.000 dólares aportados por los profesores de su país para reconstruir la infraestructura educativa de la zona afectada.
En los próximos días, los docentes mexicanos enviarán otra donación de 250.000 dólares para completar el millón de dólares.
"Ese es nuestro aporte solidario con los estudiantes que perdieron sus escuelas por la magnitud del desastre", dijo Gordillo.
Por su parte, los maestros peruanos agrupados en el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación (SUTEP), acordaron dar una donación no precisada de sus 300.000 afiliados en favor de los damnificados por el sismo.
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