 Muere una decena de talibanes en operación de EEUU
(AFP)
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KABUL (AFP) -
Las tropas estadounidenses en Afganistán y el ejército afgano bombardearon y mataron el sábado a una decena de talibanes en ambas partes de la frontera afgano-paquistaní con el permiso de Pakistán, según la coalición encabezada por Estados Unidos y pese al firme desmentido de Islamabad, se supo este domingo.
Las fuerzas de la coalición, esencialmente estadounidenses, indicaron que respondieron a disparos de mortero y cohetes lanzados desde ambos lados de la frontera contra su puesto de observación en Shkin, un poblado de la provincia fronteriza de Paktika.
Esta base es regularmente objeto de ataques de talibanes "que vienen (a territorio afgano) para atacarla con cohetes y regresarse luego a Pakistán", indicó la coalición en un comunicado, citando los servicios de inteligencia.
"Las fuerzas de la coalición respondieron y destruyeron las seis posiciones enemigas desde donde fueron disparados los obuses, tres de cada lado de la frontera", indicó un comunicado publicado el sábado por la noche.
Por lo menos unos diez combatientes islamistas murieron a causa de esos disparos de represalia, afirmó la coalición tras indicar que no hubo víctimas civiles.
"Los militares paquistaníes autorizaron a las fuerzas de seguridad nacionales afganas disparar contra objetivos situados en territorio paquistaní", indicó el comunicado.
"Está claro que Pakistán aporta una contribución significativa a la guerra contra el terrorismo al rechazar que Al Qaida y los extremistas talibanes traten de esconderse en ese país", añadió el comunicado.
"Es un comunicado erróneo", aseguró a la AFP en Islamabad el general Waheed Arshad, portavoz del ejército paquistaní.
"No hubo ataque ni disparos provenientes del lado paquistaní de la frontera ni ninguna autorización fue pedida por ellos ni acordada por nosotros", dijo.
Sin embargo, una portavoz de la coalición internacional, la capitán Vanessa Bowman, afirmó en respuesta al desmentido que el ataque fue "totalmente coordinado y fue objeto de un acuerdo" entre ambas partes.
Afganistán acusa frecuentemente a Pakistán de cerrar los ojos e incluso favorecer la implantación de bases de retaguardia talibanes y de Al-Qaida a lo largo de su frontera.
Estados Unidos amenazó en varias ocasiones con lanzar ataques precisos en territorio paquistaní.
Pero Pakistán ha afirmado siempre que no tolerará ninguna intervención armada extranjera en su territorio, incluso si fuentes bien informadas y medios de prensa aseguran que las fuerzas estadounidenses han atacado en varias ocasiones posiciones islamistas de lado paquistaní.
Para facilitar las relaciones de ambos vecinos, que viven dificultades por la "porosidad" de sus fronteras, el presidente afgano, Hamid Karzai, convenció a su homólogo paquistaní, Pervez Musharraf, a organizar una asamblea de paz (Jirga) con jefes tradicionales y otras personalidades de ambos países.
Al concluir esa reunión, el 9 de agosto, los participantes se comprometieron a colaborar para neutralizar a los talibanes y sus aliados de Al Qaida en las zonas montañosas fronterizas.
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