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La tribuna del idioma

Malpraxis, sus pros y sus contras


Fernando Díez Losada
fdiez@nacion.com
filólogo

En términos generales algunos manuales de uso gramatical y periodístico desaconsejan –y algunos rechazan de plano– el uso del vocablo malpraxis . Según ellos, se trata de un claro calco del inglés malpractice y, además, no se encuentra registrado en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Sugieren para el caso la expresión mala práctica ( praxis ha sido siempre un término poco usual y cargado de connotaciones filosóficas) y, mejor aún, negligencia, incuria, impericia o incompetencia profesional . Hay, desde luego, un grupo de autores más abiertos que llegan a aceptar, cuando mucho, mala praxis , así, en dos palabras, identificando claramente el adjetivo, mala , y el sustantivo, praxis .

Sin embargo, independientemente del influjo anglo –¿no tenemos en nuestra lengua cientos de voces calcadas del inglés o inspiradas en este idioma y que han recibido, no obstante, la bendición apostólica de la Real Academia Española (RAE) y del séquito de las academias hispanas?–, el tiempo nos ha convencido a muchos, incluido este columnista, del empleo generalizado, especialmente en las jergas médica y jurídica, del polémico malpraxis . El Diccionario terminológico de ciencias médicas (Salvat Editores, S. A., 11.ª edición, pág. 600) –obra que contó con la asesoría lexicológica del académico Julio Casares Sánchez– registra el vocablo y lo define como “práctica inhábil o impropia”. Y el Diccionario de voces de uso actual (Arco Libros, S. L., Madrid, 1944, pág. 324), dirigido por Manuel Alvar Ezquerra, académico de la Española, recoge también malpraxis como “actuación errónea de un profesional en el desarrollo de su actividad” y lo ilustra con un ejemplo de la veterana revista española Blanco y Negro .

Mal como raíz prefijal es frecuente en nuestro léxico oficial no solo ante verbos ( malherir, maltratar, maldecir, malcasar ...), sino ante adjetivos y sustantivos ( malintencionado, malcriado, malsano, maltrato, malformación, malhechor, malnutrición, malparto ...).

Malpraxis –al igual que otros sustantivos similares que hemos visto usados en publicaciones serias ( malfuncionamiento, por ejemplo) – no aparece en el DRAE. Pero el terreno está abonado para el espaldarazo definitivo.

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