 Nawaz Sharif
(AFP)
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ISLAMABAD (AFP) -
El regreso del exilio del ex primer ministro Nawaz Sharif, autorizado el jueves y anunciado el viernes como inminente, desgasta un poco más al presidente Pervez Musharraf, contra el que se levantan cada día más voces en Pakistán ante la proximidad de las elecciones.
Sharif fue derrocado el 12 de octubre de 1999 por un golpe de Estado militar, sin derramamiento de sangre, que dio el general Musharraf. En seguida fue condenado a cadena perpetua por los cargos de traición y fraude fiscal, pero, tras purgar unos meses de cárcel, firmó un pacto con el poder militar que anulaba esta pena a cambio de que partiera al exilio durante diez años.
El jueves el Tribunal Supremo dictaminó que el Estado no podía oponerse legalmente a la vuelta de Sharif, un fallo con el que asestó un duro golpe a Musharraf, quien ya se enfrenta en la calle a un creciente descontento y es objeto de fuertes críticas de la sociedad civil, de las instituciones judiciales, de los medios de comunicación y de los partidos políticos, con la excepción del suyo.
Una parte de los paquistaníes, que va en aumento, exige a diario el fin de lo que denominan "dictadura militar", y desde hace unos meses se multiplican las manifestaciones que congregan a cientos de miles de personas en las grandes ciudades, donde gritan su ira con lemas como "¡Musharraf dictador!" o "¡Fuera Musharraf!".
El retorno de Sharif "es cuestión de semanas, no de meses", declaró el viernes a la AFP Sidiqul Farooq, portavoz de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), el partido del ex primer ministro.
"Este fallo es una derrota de la tiranía y un día de júbilo para el pueblo de Pakistán", declaró en Londres Sharif, de 57 años, a la televisión paquistaní.
Si volviera Sharif, quien dirigió el país en dos ocasiones (desde 1990 hasta 1993 y desde 1997 hasta 1999), el ex primer ministro podría volver a ser procesado, al menos teóricamente, por los cargos que pesaban contra él en 1999, lo que significa que correría el riesgo de ser detenido y juzgado.
Un riesgo que Farooq relativiza. "Aunque sea detenido, la justicia ha probado ahora que es independiente y lo afrontará", comentó.
"Si lo encarcelan, la justicia lo liberará normalmente bajo fianza y eso reforzará su imagen y su popularidad", consideró.
Sharif tiene planes para liderar su partido de cara a las elecciones legislativas previstas a finales de 2007 o a principios de 2008.
El caso es que el bastión electoral de la PML-N, escindida de la PML de Musharraf, es la provincia del Pendjab, la más poblada del país, con lo que Sharif podría poner en peligro la vacilante mayoría del Presidente.
Además la ex primera ministra Benazir Bhutto (1988-1990; 1993-1997) también anunció su intención de volver su país desde el exilio por el que optó tras ser acusada por el gobierno de Sharif de corrupción.
Admitió estar negociando con Musharraf para compartir el poder en virtud de un pacto por el cual ella sería primera ministra y él seguiría siendo presidente.
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