 Canciller turco Abdula Gul
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ANKARA (AFP) -
Tal como estaba previsto, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales turcas concluyó este viernes sin que el gran favorito, el ex islamista y actual ministro de Relaciones Exteriores Abdulá Gul, obtuviera la mayoría de dos tercios de votos (367) necesarios.
Gul logró 337 votos, según la presidencia del parlamento, cuatro menos que en la primera ronda celebrada el pasado lunes. Esta cifra, sin embargo, será suficiente para que Gul sea proclamado undécimo presidente de la república turca en la tercera vuelta que se celebrará el martes, en la que sólo sera necesaria la mayoría simple.
Los otros dos candidatos en liza, Sabahatin Cakmakoglu, del Partido de la Acción Nacionalista, y Huseyin Tayfun Içli, del Partido de la Izquierda Democrática, obtuvieron 71 y 14 votos respectivamente.
Tal como había anunciado, el principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP) boicoteó la votación, aunque la participación del resto de formaciones aseguró el quórum necesario para dar validez al proceso.
La candidatura a la presidencia de Gul, un antiguo islamista, fue acogida con muchos recelos por las organizaciones laicas e, incluso, el ejército.
De hecho, cuando se anunció por primera vez, el pasado mes de abril, las protestas originaron una crisis política que impidió la elección de Gul, al producirse un boicot en el parlamento, liderado por el CHP, que impidió el quórum necesario.
Esa situación desembocó en la convocatoria anticipada de elecciones legislativas, celebradas el 22 de julio, en las que obtuvo una amplia victoria el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), al que pertenecen Gul y el primer ministro, Tayyip Erdogan.
Esto fue interpretado por la AKP como la aprobación popular a la elección de Gul y el partido volvió a designarlo como presidenciable.
Sus opositores temen una "islamización" del país y una erosión de la separación de poderes, pese a que Gul ha repetido varias veces que de salir elegido respetará el régimen laico de Turquía.
Pese a asegurar haber renunciado a su pasado islamista, los detractores critican a Gul que su mujer aparezca en público con el velo islámico, lo que interpretan como un desafío al sistema secular.
Gul, además, formaba parte del primer gobierno islamista surgido de las urnas hace una década y que fue obligado a dimitir por el ejército.
Los seguidores del AKP, en cambio, recalcan que el partido ha renunciado a sus raíces islamistas, ha declarado su lealtad al sistema laico y que con sus reformas económicas ha asentado las bases para negociar su ingreso en la Unión Europea.
El primer ministro Erdogan hizo crecer la tensión en el país cuando declaró recientemente que todo aquel que no estuviese feliz con la idea de tener a Gul como jefe de estado podía abandonar Turquía.
El presidente en Turquía, no es sólo un cargo figurativo, sino que tiene autoridad para nombrar altos funcionarios, jueces y tiene capacidad para retornar leyes al parlamento.
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