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Sociedad y Servicios Siemens promete traer técnico para evaluar daño y poner a funcionar aparato Ángela Ávalos y Charlotte Marie aavalos@nacion.com Una nueva avería en el acelerador lineal para tratar pacientes con cáncer colmó la paciencia de las autoridades de la Caja, que ahora exigen a la empresa que lo vendió garantizar el funcionamiento continuo del aparato. En una reunión ayer por la tarde, en la gerencia de operaciones de la Caja, la gerente médica Rosa Climent y la de operaciones, Gabriela Murillo, emplazaron a los representantes de la compañía proveedora Siemens, de Alemania, y les pidieron poner “a punto” el equipo que costó $2,8 millones en el año 2003. La gota que colmó el vaso fue un nuevo desperfecto que ayer impidió atender a 50 enfermos de cáncer, en el hospital México, en donde está instalado el equipo. Es la quinta falla del año y la segunda en esta semana. Negociación. Según explicó Gabriela Murillo, los representantes de Siemens estuvieron de acuerdo y prometieron que mandarán a un ingeniero a revisar todo el sistema del acelerador. El especialista revisará el tomógrafo, el simulador, la red de planeamiento, el sistema informático y, por supuesto, el acelerador lineal, aparato para atacar tumores cancerosos. “Es una puesta a cero. Ellos (Siemens) nos certificará el funcionamiento óptimo del equipo para poder continuar con los tratamientos”, dijo Gabriela Murillo. El gerente general de la compañía, Erwin Eller, confirmó a este diario mediante correo electrónico, “la visita de un especialista de la fábrica en los próximos días para evaluar el equipo. Estamos en espera de recibir sus datos de vuelo”. Angustia. El director médico del hospital, Armando Villalobos, no ocultó ayer su molestia por el nuevo fallo, solucionado, según Eller, luego de cambiar una tarjeta en el sistema de alto voltaje del inyector de electrones. Villalobos dijo, enojado, que su mayor preocupación son los pacientes, y que no los pueden someter a suspensiones continuas del tratamiento. María Alvarado, de 59 años y con cáncer gástrico, se tuvo que devolver ayer a Tejar del Guarco, en Cartago. “Nos dijeron que esperáramos”, comentó a las 10:20 a. m. “Lo que no saben es que cada viaje me cuesta ¢5.000”, comentó. Juana Sandoval, de 75 años y vecina de Tres Ríos de La Unión, en Cartago, llegó a continuar con las tres semanas de tratamiento que aún le faltan. Como María, se topó con la sorpresa de que, otra vez, los tratamientos estarán suspendidos hasta nuevo aviso. “Uno siente angustia y se desespera. Deberían tener otra máquina porque es mucha la demanda”, dijo la señora, quien es tratada de cáncer de cérvix. El ramonense Pedro Jiménez, quien hace un año recibió tratamiento en el acelerador para un cáncer de próstata, dijo que esta situación no es nada nueva. “Una semana funcionaba y otra no. Eso era muy común”, dijo el señor, de 61 años de edad. Hoy, varios pacientes irán a la Defensoría de los Habitantes a presentar un reclamo contra la CCSS por los problemas de servicio.
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