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Sociedad y Servicios Ministerio afirma que padres no apoyan rehabilitación de sus hijos Jairo Villegas S. jvillegas@nacion.com Sus ojos rojos, su permanente cansancio, su actitud violenta y sus bajas calificaciones no pasaron inadvertidas. El año pasado, un total de 8.403 estudiantes de colegios públicos fueron descubiertos en el aula bajo los efectos del alcohol o de alguna droga. Dicha cifra representa solo el 3% de los 280.000 estudiantes matriculados en las secundarias estatales durante el 2006. No obstante, el Ministerio de Educación Pública (MEP) reconoce que el problema de las adicciones es mucho mayor. Rocío Solís, jefa de la oficina de la niñez y la adolescencia del MEP, afirmó que muchos casos pasan inadvertidos ante sus profesores porque los jóvenes no ingieren sustancias antes de ir a clases. Solís comentó que la mayoría de los estudiantes descubiertos provienen de sectores deprimidos de San José, Desamparados, Alajuela y Heredia. Más casos. El MEP lleva desde el año 2000 un registro de alumnos atendidos, tanto en escuelas como en colegios públicos, por consumo de drogas. Sin embargo, el año pasado se decidió agregar dentro de la contabilidad los casos de alumnos que ingieren alcohol. “Se incluyó pues el licor es una droga de inicio a otras sustancias”, justificó Solís. Lo anterior explica por qué la cifra de colegiales registrados aumentó de 3.742 casos en el 2005 a 8.403 el año pasado. Entre tanto, en las escuelas públicas solo fueron detectados 131 casos durante el 2006. La Nación pidió al MEP detallar los casos por tipo de droga consumida, pero Solís dijo que no lo tienen dividido por categorías. Aseguró que a partir de este curso lectivo sí se llevará un registro más detallado. Atención. Rocío Solís dijo que los alumnos que consumen drogas o alcohol reciben atención especializada según el tipo de sustancia que se comprueba que ingieren. Estos jóvenes son referidos a hospitales y a centros especializados en terapia psicológica. “Cuando se detecta que un alumno consume drogas el orientador conversa con él y sus papás y los remite a un centro especializado para que sea atendido. “El problema es que muchos padres se enojan cuando el docente les dice que su hijo usa drogas y no ayudan con su recuperación”, aseveró Solís. Patricia Méndez, de la asesoría nacional de Orientación del MEP, manifestó que pidieron a los orientadores estar muy atentos para que descubran a alumnos que se drogan o consumen licor. “Los estudiantes no deben ver esto como un vacilón, es un riesgo. Si consumen licor o fuman es la puerta de entrada a otras drogas”, aseveró Méndez.
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