 Trifulca en el Congreso boliviano
(AFP)
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LA PAZ (AFP) -
Una pelea a puños y patadas el miércoles entre congresistas oficialistas y opositores se convirtió en el símbolo de la radicalización de la política en Bolivia, que este jueves estaba atizada por una huelga regional contra la Asamblea Constituyente controlada por el presidente Evo Morales.
La confrontación estalló tras la decisión de la bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS, oficialista), mayoritaria en la Cámara de Diputados, de aprobar un juicio de responsabilidades a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, acusados por Evo Morales de prevaricato.
La oposición, liderada por la agrupación conservadora Podemos del ex presidente Jorge Quiroga, intentó bloquear vanamente al oficialismo, que finalmente -tras los golpes en la sede del Legislativo- se impuso para aprobar el juicio a los magistrados.
Quiroga dijo este jueves a la prensa que su partido "asumirá la defensa de los magistrados en todos los foros nacionales e internacionales".
A raíz del clima de confrontación política, el vicepresidente Alvaro García suspendió sin fecha la convocatoria a sesión del Congreso que debía designar a cuatro magistrados titulares y suplentes del Tribunal Constitucional, cargos vacantes sin relación a los otros cuatro enjuiciados.
El caldeado clima político en el Congreso iba a la par de la huelga civil este jueves en Sucre (sudeste). Los huelguistas exigen a la Asamblea Constituyente que apruebe que Sucre vuelva a ser la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo (que están en La Paz desde el siglo XIX), informó el dirigente cívico Jhon Cava.
El comercio, la banca y los mercados de abasto al menudeo cerraron sus puertas, y el transporte público usó sus vehículos para bloquear el tránsito en calles y avenidas troncales de la ciudad, mientras la policía estaba replegada.
Según medios locales, grupos de vecinos y universitarios marcharon por las calles de Sucre enarbolando banderas blancas con cruces rojas, distintivas de la capital. Mientras, unas 200 personas hacen huelga de hambre en varios puntos.
La directiva de la Asamblea Constituyente, instancia que debe aprobar una nueva Carta Magna, determinó suspender de manera indefinida su trabajo ante el riesgo de que sus constituyentes sufran agresiones físicas de parte de grupos civiles locales.
Las protestas se deben a que el foro decidió eliminar de su agenda el pedido de Sucre de recuperar la sede de gobierno que La Paz ostenta tras ganar una guerra civil en el siglo XIX.
Los incidentes en La Paz y Sucre muestran la falta de comunicación y la radicalización de una clase política que sin embargo debería buscar entenderse puesto que el oficialismo tiene mayoría en la Cámara de Diputados y la oposición en el Senado.
Del mismo modo, en la Asamblea Constituyente, los partidarios de Evo Morales tienen la mayoría simple pero no los dos tercios requeridos par hacer adoptar la nueva Carta Magna.
Desde la llegada al poder de Morales (el primer presidente boliviano indígena) en enero de 2006, Bolivia vive un periodo de transformaciones y reformas.
El mandatario -aliado del presidente venezolano Hugo Chávez- se enfrenta a una clase política conservadora y a empresarios y latifundistas de la rica provincia de Santa Cruz, el este.
De hecho, Santa Cruz -el motor económico de Bolivia- lidera un movimiento autonomista que es seguido por los departamento de Tarija, Beni y Pando, sobre el cual el presidente Morales está en desacuerdo.
Para contrarrestar estos movimientos, Morales ha propuesto autonomías para los indígenas, que son la mitad de los 9 millones de bolivianos.
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