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Noticias Internacionales:

Foto Principal: 1696289
Residentes de Pisco se abalanzan sobre las camionetas del ejército en procura de alimentos y de agua.
AP
Denuncian pillería en entrega de víveres

América Latina
Damnificados en Perú desesperados por ayuda

Los afectados se abalanzan sobre las camionetas que traen alimentos
Presidente Alan García pidió calma y prometió mayor vigilancia policial


Guadalupe, Perú. AP y Reuters. Cientos de damnificados por el terremoto que afectó Perú salían de los escombros ayer para abalanzarse sobre carros que llevaban alimentos, en medio de la desesperación de otros miles de afectados en varias localidades.

Los pobladores de Guadalupe, a unos 230 kilómetros al sureste de Lima, permanecían acurrucados dentro de endebles cabañas fabricadas por ellos con palos y toldos de bolsas plásticas.

Entre la polvareda y el brote de enfermedades respiratorias, niños, ancianos, padres y madres aguardaban en el frío la ayuda.

Tras el anuncio del arribo de un envío de suministros, la gente se abalanzó a una pequeña camioneta que llevaba algo más de 60 bolsas con fideos, aceite, latas de atún, agua, y arroz.

“No he comido nada más que unos dos vasos de leche. Yo vivo sola, pero estamos pidiendo algo de comida para los niños que tienen hambre”, declaró Libaña Sánchez, de 52 años. Indicó que la gente ha conformado patrullas civiles para evitar posibles asaltos.

Foto Flotante: 1696283
Una niña acaricia una imagen del Corazón de Jesús en un campamento de damnificados en Pisco, una de las ciudades más afectadas.
AP

Esta escena se repetía en Pisco, una de las más afectadas por el terremoto, y en Ica, aledaña y también destruida.

Testigos vieron en Pisco cómo decenas de personas se abalanzaban a los camiones del ejército que traían alimentos y se disputaban a golpes cajas de leche, agua y latas de atún, ante la impotencia de efectivos militares que trataban de calmar a la gente en vano.

El presidente Alan García, en recorrido en esa ciudad ayer, pidió calma a la población.

El mandatario condenó los saqueos y asaltos y aseguró que las fuerzas de seguridad tienen “la orden de actuar con más severidad y que se atengan a las consecuencias aquellos que estén causando vandalismo y pillería”.

Por su parte, el ministro de Defensa, Allan Wagner, dijo que unos 600 militares se sumarán a los 400 que ya están en las tres localidades; mientras que el director general de la policía, David Rodríguez, precisó que los más de 600 efectivos que resguardan esas ciudades ya están recibiendo más refuerzos.

Marco Coila, un conductor de los populares moto taxis, en la ciudad de Pisco, aseguró que la gente estaba robando incluso ganado y otros alimentos de granjas del lugar porque las provisiones no están llegando.

En Ica todos los negocios cerraron sus puertas, los alimentos para la venta se agotaron en las despensas de comercios, y la única fuente de alimento eran los envíos de ayuda. En las barriadas también se levantaron barricadas para protección frente al pillaje.

La ayuda internacional continuaba arribando, con paquetes de ropa, carpas, cobijas, botellas de agua, e incluso perros olfateadores para buscar posibles sobrevivientes o más cadáveres.

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