 Vigilancia militar en Pisco
(AFP)
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PISCO, Perú (AFP) -
Militares y policías peruanos armados con fusiles de asalto intensificaron el patrullaje para poner fin al pillaje y la inseguridad desatados tras el sismo que provocó unos 540 muertos, mientras los socorristas siguen una febril búsqueda, cada vez más pesimista, de nuevos sobrevivientes.
El incremento de la seguridad era visible desde el sábado en la noche en la ciudad de Pisco, 240 km al sur de Lima, que resultó la más afectada por el sismo, comprobó la AFP.
La multiplicación de robos y saqueos en Pisco, Chincha e Ica, las ciudades más destruidas por el violento terremoto, obligó al gobierno a redoblar la vigilancia con 600 soldados más para estas zonas, donde 400 efectivos patrullaban desde antes.
El presidente peruano, Alan García, que despacha desde el jueves en la ciudad costera de Pisco, amenazó con un toque de queda a raíz del vandalismo, que ha generado una difícil situación de orden público después del terremoto del miércoles, que tuvo una magnitud de 7,7 grados Richter, y de 8 en la escala de magnitud del momento (Mw) que mide la energía generada por el sismo.
Este domingo los socorristas seguían su labor de remoción de escombros, cada vez más pesimistas sobre la posibilidad de encontrar personas con vida. De hecho en la iglesia de San Clemente, el lugar dónde más víctimas se registraron, los socorristas ya no esperan encontrar sobrevivientes.
"En la iglesia ya hemos terminado. Quizás en los escombros, entre el desmonte puedan aparecer cuerpos", dijo a la AFP Alfonso Panizo, jefe operativo de los bomberos peruanos en Pisco. "Los muertos recuperados en la iglesia se estiman en 148", señaló.
"La búsqueda de sobrevivientes en otros lugares prosigue", aclaró por su parte el comandante de bomberos, Jorge Vera.
En el cementerio las familias enterraban a sus muertos, unos en ataúdes, otros sobre la tierra abierta, todos con un inmenso dolor. Un testimonio desgarrador fue el de Emilio Espino, que perdió de 30 a 40 familiares, que se encontraban en misa en la catedral en el momento del sismo.
La cifra de muertos del terremoto en Perú podría ser de 540, de los cuales 503 ya fueron identificados, dijo a la AFP Arístides Mussio, jefe de operaciones de la Defensa Civil.
"Puede ser que la cifra llegue a 540 muertos, pero hasta ahora sólo tenemos identificados con nombre y apellido a 503 fallecidos", dijo el funcionario.
Las autoridades de Defensa Civil carecen de una cifra de desaparecidos porque ésta será elaborada cuando concluya las tareas de búsqueda de sobrevivientes y de cadáveres en unos dos días, estimó.
Pero la cifra podría aumentar: solamente en Pisco (ciudad de 130.000 habitantes) el balance podría alcanzar los 450 muertos, dijo a la AFP el coronel Roger Torres, precisando que en esa ciudad hay ahora censadas 308 víctimas mortales y otras 150 estarían bajo los escombros.
La ayuda, entre tanto, sigue llegando.
Este domingo llegó el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, acompañado por sus ministros y personal especializado en socorro. El mandatario se reunió con García, a quien ofreció la experiencia colombiana en la gestión de emergencias.
Horas más tarde llegó a Pisco el canciller brasileño, Celso Amorim, quien trajo 40 toneladas de alimentos y anunció para el martes un avión con medicamentos.
Tanto Uribe -quien en ese momento se hallaba con García- como Amorim fueron sorprendidos por un sismo de 5,7 grados en la escala de Richter que estremeció Pisco la tarde del domingo. Fue una de las más de 480 réplicas que se han presentado desde el terremoto del miércoles.
Dentro de la ayuda internacional una delegación de socorristas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) arribó la víspera a Lima para unirse a otro grupo de avanzada.
Estados Unidos instaló el sábado en el estadio de la ciudad de Pisco el hospital de campaña del Comando Sur, equipado para brindar atención sanitaria y realizar cirugías a las víctimas del terremoto.
Aviones de Chile, Bolivia, Argentina y Venezuela arribaron con suministros, mientras la Unión Europea anunció que duplicaba su apoyo financiero a dos millones de euros.
La ayuda espiritual para una población tan católica vino de parte del Papa Benedicto XVI, quien este domingo declaró que la Iglesia está junto a las víctimas del sismo en Perú, y señaló que su secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, viajará próximamente al país para transmitir sus sentimientos de solidaridad.
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