 Presidente mongol y su par ruso
(AFP)
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BISHKEK (AFP) -
Los presidentes ruso Vladimir Putin e iraní Mahmud Ahmadinejad lanzaron este jueves varias pullas a Estados Unidos durante la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), formada por líderes asiáticos y considerada un contrapoder regional a Washington.
"Estamos convencidos de que (...) todas las tentativas para resolver solos los problemas mundiales y regionales son vanos", declaró Putin, ferviente crítico del "unilateralismo" estadounidense.
La declaración común de los países miembros de la OCS subrayó que "las acciones unilaterales" no pueden ser una respuesta a "las amenazas contemporáneas".
Ahmadinejad fue el que lanzó la salva más grande contra su peor enemigo, al calificar el proyecto de escudo antimisiles de George W. Bush como una "amenaza" para "toda Asia", en la inauguración de la cumbre en Bishkek, la capital de Kirguistán.
"Un proyecto como éste va más allá de la amenaza contra un país. Afecta a la mayoría del continente, a toda Asia", y en particular a los países de la OCS, declaró el iraní ante Putin, así como ante el presidente chino, Hu Jintao.
Estados Unidos asegura que su proyecto pretende contrarrestar las amenazas procedentes de Irán. Sin embargo, Rusia lo considera una amenaza directa contra su territorio.
"Se puede probablemente comprender al presidente iraní cuando abordó este tema, porque la amenaza que constituye su país es inventada y constituye un pretexto", insistió el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, tras la cumbre.
Irán asistió a la cumbre de Bishkek en calidad de observador, mientras que como invitados estuvieron el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, representantes de India y Pakistán -que también aspiran a ser miembros de la OCS- y los presidentes de Mongolia y Turkmenistán.
Irónicamente, todos ellos llegaron a la cita a través del aeropuerto de Manas, cercano a Bishkek, donde los estadounidenses disponen de una base militar que sirve de apoyo a sus fuerzas en Afganistán.
La aspiración de Irán es convertirse en Estado miembro de este foro creado en 2001 para luchar contra el terrorismo y el separatismo en el centro de Asia.
El objetivo de la cumbre de este año era potenciar los crecientes lazos políticos y militares entre sus miembros.
En este contexto, Putin alabó la cooperación militar dentro de la OCS como un factor de "estabilidad" en Asia Central.
"De año en año, la Organización de Shanghai refuerza cada vez más la seguridad y estabilidad en Asia Central", dijo en su alocución en el nuevo centro de conferencias edificado por constructores chinos en las nevadas montañas de Tien Shan, cerca de Bishkek.
También propuso multiplicar los ejercicios militares conjuntos y organizar una conferencia sobre la ayuda a Afganistán, con cuyo presidente tenía previsto reunirse después.
Muchos analistas ven la OCS como un foro antioccidental cuyo objetivo es contrarrestar la influencia estadounidense y de la OTAN en Asia Central, región estratégica rica en hidrocarburos, que China y Rusia consideran de su propiedad.
La OCS niega públicamente ese objetivo. Sin embargo, los llamamientos en favor de "un mundo multipolar" reiterados por los asistentes a la cumbre el jueves reflejan la dominante oposición a Estados Unidos.
El viernes los jefes de Estado de los seis países miembros viajarán a Rusia para presenciar las primeras maniobras militares conjuntas de la OCS en los Montes Urales en las que participarán 6.500 efectivos.
Estas maniobras, calificadas como "ejercicios de antiterrorismo", son consideradas por los críticos de la OCS como un entrenamiento sobre métodos represivos de manifestaciones étnicas o civiles en Asia Central.
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