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Noticias Opinión:

EDITORIAL

Pasado el mediodía…

Pasado el mediodía, en la mayor parte de clínicas y hospitales de la CCSS no se atiende a los asegurados
Una clara violación de los derechos de los asegurados tolerada desde hace muchos años por falta de autoridad


El incumplimiento del horario de atención a los pacientes o asegurados en los hospitales o clínicas de la Caja Costarricense de Seguro Social(CCSS) no es, al parecer, noticia de interés público. Si apareció en este periódico, ayer, una información en este sentido, fue, más que todo, como un recordatorio o una nota pintoresca, parte del inventario de problemas que, desde mucho tiempo atrás, debieron haberse resuelto y que, dejados de la mano de Dios, se fueron acumulando progresivamente.

La acumulación de este mal social fue, poco a poco, desapareciendo del escenario de las preocupaciones de la gente y de los funcionarios públicos, excepto, por supuesto, de la de sus víctimas, cada vez más numerosas. Otras desventuras sociales han corrido igual suerte en el país. Cayeron en la marejada de la rutina. En estas condiciones, se torna más difícil volver a la normalidad, esto es, a la conciencia del cumplimiento del deber o de la restauración del principio de autoridad o, lo que es lo mismo, del principio de responsabilidad. Si ahora retomamos el tema, no es por sadomasoquismo, sino porque, en la actual administración de la CCSS, hemos observado un cambio.

Una notificación clara de este cambio fue la intervención del anquilosado hospital San Juan de Dios a fin de poner orden y eficiencia, esto es, respeto por los asegurados, donde, por muchos años, imperó todo lo contrario. Esta decisión concitó contra las autoridades la disconformidad y hasta la ira, como era de esperar, de algunos grupos de presión. Venturosamente, la determinación se ha mantenido, lo que robustece la esperanza de que otros vicios enquistados en la CCSS comiencen a disminuir, en aras de la solidaridad y de la seguridad social. Uno de estos vicios es el espectáculo cotidiano de la disminución paulatina, tras el cenit, de la consulta externa, de las colas en no pocos servicios y hasta de vehículos en los estacionamientos correspondientes…

La explicación respectiva no requiere un análisis profundo ni la contratación de una consultoría externa. Basta tomar nota de que estos centros de salud deben atender a los asegurados de 7 a. m. a 4 p. m., entre semana, y los viernes, hasta las 3 p. m. Sin embargo, este horario no se cumple ni se ha cumplido. La enfermedad es de larga data. Quienes pudieron curarla en sus orígenes no lo hicieron, por lo que, como ocurre siempre, el árbol añoso echó raíces y amplia sombra. Las víctimas han sido precisamente los asegurados: largas filas y atención acelerada para aprovechar la mañana, lo cual ha nutrido las listas de espera y con ellas la tentación de los “biombos”. Tal como informamos anteayer, son pocos los centros hospitalarios que observan el horario oficial.

El cumplimiento del horario forma parte del contrato de trabajo y los jefes de cada servicio son los responsables de vigilar su observancia de estas normas. Así es en teoría, mas la práctica ha sido otra. En buena parte de las jefaturas de los hospitales y en el Estado Mayor se abdicó, el quebranto legal y hasta moral se convirtió en costumbre, y la autoridad y la responsabilidad hicieron mutis en no pocas instituciones. Recordamos los esfuerzos de algunos abnegados profesionales para reducir las listas de espera… trabajando en las tardes. El boicot fue la respuesta. Esperamos que, ahora, cuando el tema de lo social se ha tornado en moneda de curso corriente en todos los discursos y debates, el cumplimiento fiel de los horarios –algo tan prosaico y tan necesario– pase a formar parte de una nueva cultura de la responsabilidad y de la autoridad, sin las cuales ningún plan social da fruto alguno.

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