 Canciller turco Abdula Gul
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ANKARA (AFP) -
El ministro de Relaciones Exteriores turco, el islamista moderado Abdulá Gul, anunció el martes su candidatura a la presidencia de la República y su deseo de defender el laicismo, unos buenos propósitos que quizá no logren evitar una nueva convulsión política en Turquía.
Amparado por su abrumador triunfo electoral (46,5% de los votos), el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del primer ministro Recep Tayyip Erdogan optó el lunes por mantener a Gul como candidato a las elecciones presidenciales previstas a finales de agosto, afirmaron varios responsables de la formación.
El AKP, ganador de los comicios legislativos anticipados del 22 de julio, desafía de esta manera los círculos laicos y el Ejército, que se opusieron hace unos meses a la candidatura a la presidencia de un personaje que dio sus primeros pasos políticos en el islamismo. Este tira y afloja había desembocado en una grave crisis institucional.
Pese a ello, este martes Gul presentó formalmente su candidatura ante el Parlamento y, acto seguido, se apresuró a comprometerse a salvaguardar el laicismo, recogido en la Constitución del país, y a ser imparcial en el caso de que fuera elegido presidente.
"El refuerzo y la defensa de los valores republicanos promulgados en la Constitución será mi principal prioridad", dijo.
"Haré todo lo necesario para defender el laicismo (...) creo que nadie debe estar inquieto por este tema", subrayó.
Su candidatura no suscita consenso en el Parlamento, debido a su pasado islamista. El hecho de que su esposa vista el velo islámico tampoco agrada a los acérrimos defensores del laicismo.
Los miembros de las élites laicas consideran el velo como un símbolo del apoyo al islamismo en un país con un 99% de población musulmana.
La principal formación de la oposición pro laica en el Parlamento, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), dio un portazo este martes a Gul, quien quería hablar con su jefe. Tuvo más suerte con otros líderes, con quienes logró reunirse para pedirles apoyo a su candidatura.
El AKP no tiene la menor duda de que su candidato obtendrá los votos necesarios para ser elegido presidente en la votación que comenzará el 20 de agosto.
Después de las dos primeras vueltas, que requieren una mayoría cualificada de 367 votos, el AKP que posee 341 escaños (sobre 550), se impondrá en todo caso en la tercera votación, el 28 de agosto, por mayoría absoluta (276).
Turquía estuvo inmersa en una grave crisis política en abril y mayo, cuando la oposición logró anular el proceso de elección de un nuevo jefe de Estado al dejar el Parlamento sin quórum.
Además, millones de turcos salieron a las calles en defensa del laicismo.
Los detractores del AKP acusan al partido de querer islamizar el país, pero éste niega las acusaciones y proclama que evolucionó hacia postulados conservadores y demócratas.
La crisis vivió su punto crítico con la amenaza de intervención del Ejército para garantizar que el gobierno respetaría los pilares laicos de la República fundada por Mustafá Kemal Ataturk.
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