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Política Visitantes trajeron su propia comida, agua y televisores de plasma Hassel Fallas hasselfallas@nacion.com Liberia. La llegada del príncipe saudi Al-Waleed bin Talal y su comitiva puso a correr al personal del aeropuerto de Liberia. Las 48 personas que acompañan al multimillonario trajeron su propia comida, agua y televisores plasma en 245 piezas de equipaje (baúles y maletas) y, además, pidieron agilizar sus trámites migratorios de ingreso al país. Al-Waleed, uno de los hombres más adinerados del planeta y sus acompañantes arribaron a las 9:30 p. m. del sábado a bordo de su lujoso Boeing 747-400, de 70 metros de largo. Se hospedan en el hotel Four Seasons, el cual dejarán mañana al partir rumbo a Guatemala. El Príncipe es accionista mayoritario de la cadena hotelera.
Bus y carros. En la rampa del aeropuerto, un bus de lujo esperó a la comitiva para llevarla al hotel. Pasadas las 10 p. m., cuando ese bus se alejaba seguido por una caravana de 18 vehículos Toyota Prado 2007, 13 personas de mantenimiento del aeropuerto se encargaban apresuradamente de transportar el equipaje. También corrían los funcionarios de Migración para revisar los 48 pasaportes y efectuar los trámites aduaneros correspondientes. Solo una funcionaria del aeropuerto fue autorizada a subir al 747, valorado en más de $260 millones. Allí, la recibió el capitán, quien le facilitó las identificaciones de todos los pasajeros. El piloto, de origen saudí, la saludó en español y se disculpó por solo poder decir: “Hola, mucho gusto”. Entre los tripulantes predominan los de nacionalidad saudí; sin embargo, también viajan algunos sirios, libaneses y neozelandeses. Además, hay seis sudafricanos que conforman la tripulación de un pequeño jet también propiedad de Al-Waleed. Este jet fue el primero en entrar a la pista del Daniel Oduber y su misión fue la de supervisar que las condiciones de ingreso del Boeing 747 fueran las óptimas. En todo momento la seguridad del Príncipe fue muy estricta. De hecho, fue el último en descender de la aeronave hacia el autobús. Los visitantes vestían, en su mayoría, jeans, camisas informales y sandalias. Con lluvia. El recibimiento de la comitiva saudí estuvo acompañado de una lluvia que arreció ayer hasta después del mediodía. Además del agua, la bruma espesa se extendía por el golfo de Papagayo e impedía su visibilidad, al menos desde el primer punto de acceso al hotel, donde un empleado reiteró la prohibición que tienen para hablar sobre el visitante. En los alrededores de Papagayo, pocos pobladores sabían de la llegada del Príncipe. Ayer, David Castañeda, dueño del bar El Cruce, en Papagayo, contó que la tarde del sábado un taxista lo alertó de que por la noche llegaría “uno de los ricos más importantes del mundo”. Castañeda observó el paso del bus y los vehículos. Otros vecinos, como César Rodríguez, no se percataron de la visita. Rodríguez, quien atiende la pulpería Bahía, cerró temprano el negocio. Hoy, a las 3 p. m., el Príncipe se reunirá con el presidente Óscar Arias en su casa en Rohrmoser. El avión permanecerá en un espacio al aire libre en el aeropuerto de Liberia, donde recibirá mantenimiento del personal saudí a cargo de la aeronave.
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