 Indicador de mercados en Tokio
(AFP)
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NUEVA YORK (AFP) -
Nuevas inyecciones de dinero fresco del Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal (Fed) y el Banco de Japón contribuyeron el lunes a apaciguar a las Bolsas mundiales, tras una semana calamitosa a raíz de la crisis de los créditos inmobiliarios en Estados Unidos.
La Bolsa de Nueva York cerró casi estable, en un mercado tranquilizado por una nueva intervención de la Fed y ventas minoristas en julio que superaron las previsiones: el Dow Jones perdió 0,02% y el Nasdaq 0,10%.
Las principales bolsas latinoamericanas se recuperaron, como la de México (+063%) y Buenos Aires (+0,61%) o registraron pérdidas marginales: Sao Paulo (-039%) sufrió su tercera caída consecutiva.
El índice CAC 40 de la Bolsa de París, que perdió 3,13% el viernes, cerró el lunes con una ganancia importante de 2,21%. La Bolsa de Londres trepó un impresionante 2,99% al cierre y Francfort un 1,78% tras retrocesos de 3,71% y 1,48% respectivamente el viernes.
Las Bolsas asiáticas también se recuperaron el lunes tras la intervención del Banco de Japón, pero los inversores permanecen prudentes y buscan evaluar la amplitud de las dificultades en el mercado de crédito.
En la Bolsa de Tokio, el índice Nikkei de los 225 principales valores terminó la sesión en leve alza de 0,21%, a 16.800,05 puntos, no lejos de su menor nivel en casi cinco meses.
El banco de inversiones estadounidense Morgan Stanley recomendó a los compradores regresar al mercado.
"Las consecuencias en el crecimiento económico centrarán la atención en los próximos trimestres. Pero debemos comprar en momentos en que la incertidumbre es mayor, y en nuestra opinión, ese momento se acerca", estimó Morgan Stanley.
La bolsa de Hong Kong también cerró en terreno positivo: +0,45% a 21.891,10 puntos, tras las huellas de Shanghai, que terminó con un nuevo récord de cierre a 4.820,06 puntos (+1,48%).
En Seúl, el índice Kospi subió un 1,1% a 1.849,26 puntos, impulsado por los comentarios del ministro de Finanzas surcoreano, quien aseguró que el gobierno estaba dispuesto, si era necesario, a inyectar liquidez en el sistema bancario a fin de prevenir una degradación de las condiciones crediticias.
Sidney también terminó en verde (+1,3%), al igual que Taipei (+0,09%).
Las bolsas mundiales se derrumbaron el viernes a raíz de la crisis de los préstamos inmobiliarios de riesgo ("subprime") en Estados Unidos, que dio nacimiento a un temor mundial de ajuste del crédito y desaceleración económica.
Para tranquilizar a los mercados financieros, los bancos centrales de Europa, Estados Unidos y Japón inyectaron masivamente liquidez al flujo monetario mundial desde el jueves.
El lunes el BCE, que inyectó unos 156.000 millones de euros el jueves y viernes pasados, anunció un nuevo suministro de 47.660 millones de euros (65.000 millones de dólares) al flujo monetario, al tiempo que señaló que "la situación monetaria se estabiliza".
Más temprano, el Banco de Japón había anunciado que pondría a disposición de los bancos 600.000 millones de yenes adicionales (5.070 millones de dólares o 3.750 millones de euros), tras haber inyectado un billón de yenes (8.500 millones de dólares) el pasado viernes.
La Fed anunció en la tarde una inyección adicional de 2.000 millones de dólares, que se suman a los 24.000 millones de dólares del jueves y los 38.000 millones del viernes.
El Banco Nacional Suizo (BNS) inyectó la semana pasada un total de 1.920 millones de euros, mientras el Banco Central de Canadá puso a disposición de los bancos comerciales más de 3.000 millones de dólares estadounidenses.
"El hecho de que los bancos centrales cooperen para suministrar liquidez (a los mercados) aporta un sentimiento de alivio a los operadores", estimó Hideaki Inue, analista de Mitsubishi UFJ Trust and Banking Corp.
"Pero anunciar el fin de la crisis de los créditos inmobiliarios de riesgo aún es prematuro. Esta crisis podría durar varios meses", señaló Joseph Yusef, de Macquarie Wealth Management.
Los corredores opinan que los inversores se beneficiaron del derrumbe bursátil del viernes para llenar sus bolsillos con acciones baratas, aunque siguen prudentes y aún se interrogan sobre la amplitud de las pérdidas de las instituciones financieras expuestas a esta crisis.
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