 Karl Rove
(AFP/Archivo)
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WASHINGTON (AFP) -
Los demócratas saludaron el lunes con un "adiós y hasta nunca" al controvertido asesor político de la Casa Blanca Karl Rove, tras el anuncio de la renuncia a fin de mes del artífice de las campañas electorales de 2000 y 2004 del presidente George W. Bush.
"Creo que ha llegado el momento" de partir, declaró Rove al Wall Street Journal del lunes. "Siempre hay algo por lo que uno podría quedarse, pero por mucho que quisiera seguir aquí, tengo que hacerlo por el bien de mi familia", añadió.
Los demócratas celebraron la noticia del Wall Street Journal, que precisó que el funcionario dejará su puesto el 31 de agosto.
"Adiós y hasta nunca", dijo el precandidato presidencial demócrata John Edwards.
Otro aspirante a la nominación demócrata para las elecciones de 2008, el senador Barack Obama, señaló: "Karl Rove fue el arquitecto de una estrategia política que dejó al país más dividido, los grupos de intereses especiales más poderosos, y el pueblo estadounidense más alejado de su gobierno desde que se tenga memoria".
El jefe del comité judicial del Senado, Patrick Leahy, que citó a Rove para interrogarlo sobre el despido de fiscales federales que los críticos dicen tuvo motivos políticos, acusó al asesor de haberse colocado por encima de la ley.
"Hay una nube sobre esta Casa Blanca, y una tormenta que se está formando. Una nube similar envuelve a Rove, aun ahora que abandona la Casa Blanca", destacó Leahy.
La partida de la eminencia gris del mandatario estadounidense es la última de una serie de dimisiones de sus más cercanos colaboradores y los analistas la ven como la confirmación de la debilidad en la que se halla Bush en materia de asuntos internos.
Bush rindió este lunes un breve homenaje a Rove, calificándolo de "querido amigo" y agradeciéndole el "inmenso sacrificio" realizado durante los años que lo acompañó en su carrera política.
"Somos amigos desde hace mucho. Seguiremos siendo amigos. Diría que Karl Rove es un querido amigo", dijo Bush en los jardines de la Casa Blanca, acompañado de su estrecho asesor.
Esta renuncia ocurre en momentos en que la Casa Blanca se ve asediada por legisladores republicanos, que vaticinan una estrepitosa derrota partidaria en los comicios de 2008 a no ser que se tomen medidas para cambiar el descontento de los estadounidenses, en particular con la gestión de Bush en Irak.
Considerado en el círculo republicano como un astuto político, Rove acompaña la carrera de Bush desde cuando era gobernador de Texas.
Desde 2003 su labor fue objeto de varias críticas, sobre todo luego de que el ex diplomático Joseph Wilson le acusara de dejar al descubierto la tarea de su esposa, Valerie Plame, como espía de la CIA, en represalia por cuestionar públicamente la justificación de la guerra contra Irak.
Ese año, Wilson publicó un editorial en el diario The New York Times en el que acusó al gobierno de Bush de haber manipulado informaciones de inteligencia "para exagerar la amenaza iraquí", incluidas las conclusiones de su informe tras una misión a Níger para investigar un supuesto tráfico nuclear con Irak, del que nunca encontró pruebas.
Dado que en Estados Unidos develar la identidad de un agente de inteligencia es un crimen federal, Wilson y Plame entablaron una demanda en 2006 contra altos funcionarios de la Casa Blanca, entre ellos Rove y el vicepresidente Dick Cheney, por daños a sus derechos constitucionales y la vida privada.
Pero el juez John Bates desechó el caso contra el asesor político presidencial, así como contra Cheney y su ex jefe de gabinete Lewis "Scooter" Libby, quien fue hallado culpable de obstrucción a la justicia, aunque Bush conmutó su sentencia de dos años y medio de prisión.
Rove también estuvo en el banquillo por la remoción a fines de 2006 de ocho fiscales, algunos encargados de investigaciones muy delicadas para la Casa Blanca, una medida legal pero contraria a la tradición estadounidense.
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