 Giuseppe Cipriani, de 42 años
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NUEVA YORK (AFP) -
Los Cipriani, cuyo nombre está vinculado al mítico Harry's Bar de Venecia, corren el riesgo de perder su licencia de venta de bebidas alcohólicas en Nueva York por fraude fiscal y verse obligados a abandonar sus negocios en esa ciudad, según el New York Post.
El 31 de julio pasado, Giuseppe Cipriani, de 42 años, que dirige Cipriani USA, y su padre Arrigo Cipriani, de 75, propietario del bar veneciano que tuvo como clientes a Truman Capote, Charlie Chaplin y la pareja Onassis-Callas, reconocieron haber defraudado al fisco por 10 millones de dólares.
La Corte Suprema del Estado de Nueva York se pronunciará sobre el caso el 10 de octubre. "Si son inculpados y condenados por evasión fiscal, pierden su licencia porque la ley prohíbe que individuos o empresas condenadas vendan alcohol", explicó al New York Post un responsable del departamento norteamericano de licencias, Thomas Donohue.
Los Cipriani conservan su nacionalidad italiana, según el diario, y no corren riesgo de ir a la cárcel. Sin embargo, deberán reembolsar los 10 millones de dólares en los próximos cuatro años, según un magistrado de la fiscalía de Manhattan, Robert Morgenthau.
Las empresas controladas por los Cipriani poseen licencia de venta de bebidas alcohólicas en todos sus establecimientos neoyorquinos: el Rainbow Room en el Rockefeller Center, Cipriani Dolci --un restaurante apodado "el club de los millonarios" en los locales de lo que fuera un banco, cerca de la estación de trenes Grand Central-- y Cipriani Downtown, en Wall Street, punto de encuentro de banqueros y modelos.
Además de los restaurantes de lujo y salas de fiestas, la familia Cipriani cuyo hijo Giuseppe llegó a Estados Unidos hace quince años, también tiene negocios inmobiliarios y hoteleros en Nueva York y Miami.
En América Latina, los Cipriani invirtieron en un hotel cinco estrellas en el balneario uruguayo de Punta del Este, inaugurado en 2003.
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