 El presidente argentino
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
Argentina vuelve a producir uranio para abastecer sus centrales de energía nuclear, actividad suspendida una década atrás, con el objetivo de reducir la importación del costoso mineral y en el marco de reactivación del plan nuclear anunciado por el presidente Néstor Kirchner.
"Estamos retomando la actividad de producción de uranio en una mina de (la provincia norteña de) Salta", dijo este viernes a la AFP Rubén Calabrese, gerente general de la estatal Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el organismo que regula la actividad.
Argentina dejó de extraer uranio en 1998 por decisión del gobierno de Carlos Menem (1989-99), en una época en que el precio del insumo era de 25 dólares por kilogramo en el mercado internacional, y pasó a importarlo.
En los últimos tres años y al compás de la crisis del petróleo, el precio del kg de uranio escaló a 300 dólares, y el gasto de Argentina para abastecer las centrales nucleoeléctricas subió a unos 45 millones de dólares anuales.
"La reactivación de la producción de uranio significará un ahorro de divisas importante. Argentina necesita hoy 150 toneladas de uranio anuales, pero con el plan de expansión nuclear necesitaremos entre 500 y 600 toneladas por año en una década", señaló Calabrese.
El año pasado, Kirchner anunció la puesta en marcha de un plan nuclear con inversiones por unos 3.500 millones de dólares, que contempla concluir las obras de la tercera central atómica, construir una cuarta planta y reanudar la producción de uranio enriquecido con fines pacíficos.
Argentina tiene en funcionamiento desde 1974 la central nuclear de Atucha I, en la provincia de Buenos Aires, y la central de Embalse, en la provincia de Córdoba (centro), y desde 1981 está construyendo Atucha II.
Argentina reanuda la producción de uranio en la mina de Don Otto, localizada en Salta, cuyas reservas conocidas ascienden a unas 1.000 toneladas, según Calabrese.
Tras su extracción, el mineral pasará por un proceso de enriquecimiento que se completará en una fábrica que la CNEA tiene en Córdoba, para su uso como combustible en las plantes nucleares.
Las dos plantas en operación generan entre 7% y 9% del total de la energía eléctrica, pero el total de abastecimiento energético de origen atómico aumentará a 16% cuando esté terminada Atucha II, entre 2010 y 2011, según fuentes del área.
El gerente de CNEA informó que las reservas actuales de uranio en Argentina totalizan 9.000 toneladas, pero estimó que con la futura reactivación de los yacimientos de Cerro Solo y Laguna Sirven, en el sur del país, el número sería mayor.
CNEA aspira además a reanudar la explotación de uranio en el yacimiento de Sierra Pintada, localizado en la provincia de Mendoza (oeste), paralizada en 1998, pero sectores ecologistas que temen daños ambientales se oponen a su reapertura, y el conflicto tramita en la Justicia.
La reactivación de la producción de uranio se enmarca además en la necesidad de Argentina de aportar nuevos recursos para paliar el déficit energético.
El Gobierno determinó en las últimas semanas la reducción del uso de electricidad y gas por parte de las industrias para satisfacer la demanda de energía en los hogares, en un invierno con bajísimas temperaturas.
La CNEA pretende además dar prioridad al abastecimiento de la demanda interna de uranio por encima de la exportación, en un momento en el que viene aumentando el interés de empresas extranjeras en obtener permisos de cateo en los yacimientos por la elevada cotización del mineral.
"Hoy por hoy no hay nada que impida la exportación de uranio, pero la idea del Gobierno es primero asegurarse recursos uraníferos para la demanda interna y después exportarlo", agregó el gerente de la entidad.
Una reforma al Código Minero de los años 90 facilitó la exportación del uranio por parte de multinacionales, al quitar al insumo su carácter de estratégico.
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