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Pérdida de órganos impidió aclarar cómo murió Maureen Patólogo confirma que la mataron, pero no se sabe con certeza cómo ocurrióPor ‘exclusión’ se concluyó que Maureen Hidalgo pudo ser asfixiada Rónald Moya rmoya@nacion.com La pérdida de órganos vitales mientras estuvo entre la maleza impidió a la sección de Patología Forense de la Policía Judicial determinar con certeza la forma como mataron en julio del 2006 a la asistente judicial Maureen Hidalgo Mora, de 28 años. Así lo declaró ayer en el Tribunal de Juicio de San José el patólogo forense Álvaro García Ferrario, quien inspeccionó el cadáver hallado en un barranco de Concepción de Atenas, el 16 de julio del 2006. Por la muerte de Maureen Hidalgo, el Tribunal de Juicio de San José juzga al exdefensor público Luis Fernando Burgos, de 50 años de edad y con casi 30 años de servicio en el Poder Judicial. Según la descripción que García hizo ante los jueces, no fue posible incluir en el análisis ojos, nariz, boca, corazón, riñones e hígado, razón por la cual resultó imposible detectar la forma de muerte. El experto indicó que la acción de otros agentes modificó las condiciones del cuerpo. García manifestó que si las autoridades hubieran tardado un poco más en encontrar el cuerpo, hubieran hallado solo huesos. De acuerdo con su exposición, la cabeza de la víctima se encontraba envuelta en bolsas negras tipo jardineras, adheridas al cuerpo mediante tape negro igual al que se usa para trabajos eléctricos. Por exclusión. El experto García declaró que por exclusión se llegó a determinar que la muerte de Hidalgo pudo sobrevenir por asfixia o por estrangulamiento. “Aunque en este rompecabezas faltan piezas, no podemos descartar la estrangulación o la sofocación”, dijo. El experto señaló que en los restos se descartó la presencia de proyectiles de arma de fuego, lesiones con arma blanca o lesiones traumáticas (algún tipo de golpe). Aclaró que los huesos del cuello estaban íntegros. No presentaron lesiones o marcas que permitieran determinar con certeza que la mujer fue tomada por el cuello por el homicida. Sin embargo, aclaró que para estrangular a una persona no siempre se requiere la ruptura de las estructuras óseas. Con limitaciones. El defensor Jorge Rojas calificó de “limitado” el testimonio del patólogo García. “La tesis de que la asistente judicial pudo ser estrangulada es muy débil pues se basa en una especulación y no en un grado de absoluta certeza, como se requiere en este tribunal; aquí no venimos a especular”, manifestó Rojas a este diario. El patólogo confirmó que los exámenes determinaron la presencia de diazepam en uno de los muslos de la víctima. El diazepam es un fármaco de uso restringido que se utiliza como sedante o hipnótico (para producir sueño). El médico Marco Barrientos declaró la semana pasada que días antes de trascender la muerte de la asistente Maureen Hidalgo él recetó este producto a Burgos.
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