 AIEA inspecciona planta nuclear en Kashiwazaki
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TOKIO (AFP) -
Un cuarto de la electricidad consumida en Japón proviene de centrales nucleares, una proporción que el gobierno buscará duplicar en las próximas décadas al no tener ningún otra fuente energética a la cual recurrir en este archipiélago desprovisto de recursos naturales.
No obstante, la opinión pública japonesa es reticente a este tipo de energía y los repetidos terremotos plantean serios riesgos a su explotación.
La segunda potencia económica mundial importa cada año un 80% de las energías "primarias" (recursos no transformados) requeridos para alimentar sus centrales eléctricas, fábricas, refinerías u hogares.
El petróleo, proveniente principalmente de Oriente Medio, totaliza más de la mitad de sus importaciones energéticas, por delante del carbón (20%) y el gas natural (14%).
Si bien sólo una pequeña parte (10% a 12%) de la canasta energética primaria de Japón es generada por sus centrales nucleares, éstas producen, según el año, de 20% a 26% de la electricidad consumida. El resto proviene en su mayoría de las centrales térmicas (65%) o hidráulicas (10%).
En 2005, los reactores nucleares japoneses alcanzaron una potencia de 48.220 megawatios, lo que ubica a Japón en tercer lugar mundial detrás de Estados Unidos y Francia, donde la energía nuclear garantiza respectivamente 20% y 80% de las necesidades nacionales de electricidad.
A raíz del alza de las cotizaciones del petróleo y el crecimiento de China e India como potencias económicas, Japón teme a largo plazo ser víctima de una crisis de materias primas fósiles.
El gobierno japonés considera a las energías renovables como la eólica, la biomasa o la solar complementos, y estima que su única opción es la energía nuclear.
Según Tokio, la producción atómica, que genera poco dióxido de carbono, puede ayudarle a alcanzar el objetivo de reducción de las emisiones de gas con efecto invernadero impuesto por el Protocolo de Kioto.
El gobierno prevé que los 55 reactores japoneses suministren en 2010 cerca de 19% de su energía primaria. Espera así hacer retroceder en 43% la participación del petróleo crudo (contra 50% actualmente).
Ambiciona con elevar a 35% o 40% la participación de la energía nuclear en la electricidad consumida. Está programada la construcción de una decena de nuevos reactores, que se sumarían a los dos que están siendo construidos.
También fueron lanzados varios proyectos para mejorar el manejo del ciclo nuclear y el abastecimiento de combustibles.
Japón pondrá a funcionar a fin de año su primera usina de tratamiento de desechos atómicos. Una segunda usina está en estudio.
El gobierno japonés acaba de lanzar la concepción de un nuevo prototipo de sobrerregenerador de neutrones rápidos, y espera explotar este nuevo tipo de reactor en 2050.
La decisión de reactivar la energía nuclear recién data de octubre de 2003, ya que sucesivos gobiernos dudaron en avanzar en este tema ultrasensible en un país traumatizado por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
Una serie de graves incidentes en los años 90 en la central de Tokaimura (este) y en un sobrerregenerador experimental despertaron también las inquietudes.
La multiplicación de las inspecciones en los años siguientes, a fin de tranquilizar a la opinión pública, tuvieron como efecto una caída de 10 puntos de la participación de la energía nuclear en la electricidad producida.
Los temores fueron exacerbados por el violento terremoto del 16 de julio pasado, que provocó un incendio y leves fugas radiactivas en la central de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del mundo.
Esta central, inspeccionada esta semana por expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), está cerrada por un periodo indeterminado.
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