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Foto Principal: 950121
/LA NACIÓN

Escuela para los niños


Enrique Obregón Valverde
Abogado

Todavía hay maestros que dicen que los niños tienen que ir a la escuela para aprender. Pero aprender, en el sentido primitivo de transmitir conocimientos de una generación a otra, es solo una parte, la menor, de los objetivos de la escuela.

El niño va a la escuela por razones muy distintas de las que tenemos los padres para enviarlo. Y, como la escuela es del niño y para el niño, y la sociedad y el futuro, debemos crear un tipo de escuela pensando en el objetivo que impulsa al niño para llegar a ese lugar donde pasa la mayor parte de su tiempo.

Una escuela para los niños, no para los padres. Una escuela con mentalidad de niño, no con mentalidad de padre. Una escuela apta para menores. Un refugio espiritual para niños, no una prisión o un conjunto de trampas y suplicios.

Una escuela capaz de comprender los grandes intereses de esos pequeños humanos y con facultad para satisfacer sus necesidades.

Una escuela que enseñe como enseña la vida misma: naturalmente. Una escuela de vida, seguridad y amor.

Con una escuela así, entenderemos que debe existir el ambiente especial para que el lunes el niño pueda contar a sus amigos sus aventuras de fin de semana: el nido en el árbol, la laguna en la montaña y el caracol en la playa.

Una escuela que permita al niño vivir como niño para que así, algún día, también pueda vivir como hombre.

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