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Mario Bello marcó al centímetro a Rónald Gómez. Albert Marín
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Futbol Sin desagüe en la cancha hubiera sido mucho peor Carlos Hernández. Corresponsal
Ciudad Quesada. La lluvia que cayó durante la semana anterior en la zona norte provocó que se acumulara una gran cantidad de agua en la gramilla del estadio Carlos Ugalde.
Para desaguarla y poder jugar el partido, la administración del club sancarleño optó por perforarla, para lo cual se utilizó una máquina especial.
Ese trabajo se llevó a cabo entre las 6 p. m. y las 11 p. m. del sábado anterior. Además se recortó el césped.
“Se hicieron un millón de perforaciones de 50 centímetros cada una”, precisó William Corrales Gutiérrez, gerente administrativo norteño.
Corrales agregó que, lamentablemente, posterior a las perforaciones volvió a llover, aunque con menor intensidad, y entonces apareció el barro, que se acumuló sobre todo en el costado este del terreno , y entonces a distancia parecía que la cancha no estaba apta para el futbol.
“El aguacero que comenzó a caer en el descanso del partido complicó un poco las cosas, pero aún así el terreno permitía que el balón rodara sin grandes complicaciones”, añadió el funcionario.
Corrales afirmó además que si no se hubiesen efectuado dichas perforaciones, no se hubieran podido completar los 90 minutos.
Corrales, otrora jugador de Primera División, también confirmó que debido a los trabajos efectuados a última hora y a la lluvia tan intensa, desaparecieron las líneas blancas de la cancha, por lo que se vieron obligados a remarcarlas con cal.
La Asociación Deportiva San Carlos está buscando recursos económicos para colocar en su estadio una gramilla sintética, de tal manera que aún con aguaceros como el que cayó ayer se puedan realizar partidos.
Al respecto, don Ronald Solís, presidente de la entidad rojiazul, manifestó que la municipalidad sancarleña está anuente a financiar, al menos una parte del proyecto.
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