 Philippe Jamet, director de la AIEA
(AFP)
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KASHIWAZAKI, Japón (AFP) -
Inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) iniciaron este lunes en Kashiwazaki-Kariwa (centro de Japón) la examinación de la mayor central nuclear del mundo, que sufrió daños a causa del violento terremoto del 16 de julio.
Japón invitó al equipo de la AIEA en un intento por disipar las preocupaciones en el país y en el extranjero sobre los riesgos en la planta nuclear.
El equipo de inspectores, compuesto por seis personas, inició su inspección de cuatro días justo en el 62º aniversario del ataque con una bomba atómica en Hiroshima, un antecedente que ha sensibilizado particularmente a los japoneses sobre el tema nuclear.
"Hoy es el primer día por lo que tendremos una aproximación general acerca de la planta y de lo que pasó", declaró el jefe de los inspectores, Philippe Jamet.
"Nuestro objetivo es sacar las lecciones del sismo para compartirlas con la comunidad internacional", añadió Jamet, responsable de seguridad de las instalaciones nucleares del organismo de Naciones Unidas.
La central de Kashiwazaki-Kariwa fue clausurada por un período indeterminado por orden de las autoridades después de un incendio y de ligeros escapes radioactivos provocados por el sismo del mes pasado.
El epicentro de este temblor, de magnitud 6,8 en la escala abierta de Richter, que dejó 11 muertos, más de 1.000 heridos y destruyó miles de viviendas, fue registrado a sólo 9 km de la planta.
La empresa que la explota, Tokyo Electric Power (Tepco) --la mayor compañía eléctrica privada del mundo--, reconoció que la instalación de Kashiwazaki-Kariwa no estaba diseñada para resistir un movimiento telúrico de esa intensidad.
Tras las dudas iniciales, el gobierno japonés aceptó la visita de los inspectores internacionales para acallar los rumores de la existencia de escapes radioactivos, y tanto Tepco como la Agencia de Seguridad Nuclear nipona prometieron cooperar plenamente con la AIEA.
Según el Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear de Francia, se registraron al menos 67 anomalías en ese complejo tras el terremoto.
"El incidente provocó ansiedad en la población y nuestra prefectura fue inundada de rumores" sobre el impacto de los escapes, dijo el gobernador de Niigata, Hirohiko Izumida.
Militantes antinucleares denunciaron por su parte que las medidas de seguridad en Kashiwazaki-Kariwa "no son suficientemente estrictas".
La segunda potencia económica mundial depende en un 35% de la energía atómica, dada su escasez de recursos naturales.
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