 José Guadalupe Osuna Millán (C)
(AFP)
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TIJUANA, México (AFP) -
La elección de gobernador del estado mexicano de Baja California (noroeste), fronterizo con Estados Unidos, celebrada el domingo se tensó con la autoproclamación como ganadores de los dos principales candidatos, a la vez que la autoridad electoral postergaba los resultados oficiales.
"De acuerdo a los conteos preliminares y la tendencia definitiva, nuestra propuesta, la de la Alianza por Baja California, ha resultado ganadora para gobernar a BC por los próximos seis años", afirmó el candidato oficialista del derechista Partido Acción Nacional (PAN), José Osuna.
Osuna hizo el anuncio apenas unos minutos después de que la autoridad electoral ordenase postergar la publicación de los sondeos a boca de urna.
Osuna estaba acompañado del dirigente nacional de su partido, Manuel Espino, quien aseguró que tres casas encuestadoras que habían publicado sus datos le daban al candidato derechista ventajas de entre 2,9 y 10,5 puntos porcentuales.
Al mismo tiempo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo candidato, Jorge Hank, aparecía en las encuestas anteriores a la votación prácticamente empatado con Osuna, aseguraba a través de su coordinador de campaña que los datos a su disposición lo daban como ganador.
Tras una áspera campaña electoral, caracterizada por el cruce de acusaciones, la mayor parte de las mesas de votación cerraron a las 18H00 hora local (01H00 GMT) sin que se registraran más que algunos accidentes aislados.
A la hora prevista de cierre todavía había gente esperando para votar en algunos lugares, por lo que las autoridades electorales decidieron prolongar en esos lugares el plazo de la votación así como postergar dos horas más la publicación de las encuestas a boca de urna y de los primeros resultados provisionales.
Sin embargo, el presidente del Consejo Estatal Electoral, Víctor Alarcón, advirtió que en los cortes de dichas encuestas que recibieron durante el día "la votación es muy cerrada".
Hank, alcalde de Tijuana durante los tres últimos años y dueño de una cadena de casinos, y Osuna, cuyo partido ha gobernado desde 1989 Baja California, protagonizaron una campaña caracterizada por las acusaciones mutuas.
Mientras Osuna explotó las sospechas que pesan hace años sobre Hank de nexos con el crimen organizado y del asesinato de dos periodistas, éste acusó a su rival de estar recibiendo el apoyo institucional del actual gobernador, Eugenio Elorduy y jugó el papel de víctima.
El ambiente se tensó en los últimos días con acusaciones mutuas de programar una estrategia de presión y compra de votos.
Sin embargo, durante la jornada electoral los incidentes fueron menores, a pesar de que comenzó con la detención en Tijuana de 38 maestros sindicalizados desplazados a Baja California desde otros estados por enfrentarse con compañeros disidentes.
El PRI había denunciado que la coalición encabezada por Osuna había traído grupos de choque del sindicato de enseñantes para provocar disturbios.
Según el secretario del gobierno municipal de Tijuana, Andrés Garza, aseguró que la detención de los maestros -que poco después quedaron en libertad- se debió a un "conato de bronca en un hotel de la localidad, de enfrentamiento de dos grupos de maestros".
Sin embargo, la alcaldía de Tijuana y el gobierno estatal, que durante la campaña mantuvieron una manifiesta confrontación, decidieron colaborar durante la jornada para mantener el orden, restaron importancia al incidente y calificaron la jornada de "tranquila".
Además de gobernador, los 2,1 millones de bajacalifornianos con derecho a voto elegían a los alcaldes de los cinco municipios y los 25 miembros del Congreso estatal.
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