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El David , deprimido, ¡jamás! Hoy, más que nunca, necesitamos un David que nos ayude a creer y a luchar…Andrea Mesén-Fainardi Médico Psiquiatra En las pasadas semanas se a realizó en Costa Rica una actividad sobre la depresión como mal contemporáneo. Para promocionar dicha actividad se usó un afiche con la imagen del rostro delDavid de Miguel Ángel. Como psiquiatra y como amante de las obras renacentistas, me llamó poderosamente la atención que se vinculara alDavid con un mal devastador que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta unos 121 millones de personas alrededor del orbe y que, peor aún, termina en un 15% de quienes lo padecen en su más temido desenlace: el suicidio. En 1504, en pleno apogeo de Florencia, capital del Renacimiento y considerada la ciudad más importante de Occidente, los cónsules del “Arte Della Lana” o lo que algunos han llamado la Cooperativa de Mercaderes de la Lana de Florencia, comisionaron a Michellangelo Buonarotti la realización de una escultura del rey David. La intención original era rendir homenaje al personaje bíblico, aunque la turbulencia política de la Florencia renacentista haría que elDavid representara ideales de libertad y lucha contra la tiranía. Florencia. La realidad política de la Florencia de aquellos años, cuando los Medici habían sido expulsados del poder y Girolamo de Savonarola había sido quemado en la hoguera, era más que convulsa. Es Pier Soderini, confalonier de la ciudad, quien comprende no solo la extrema belleza de la obra, sino su significado histórico y político, y decide colocarla frente al Palazzo Vecchio, sede de la Señoría y símbolo de la república, donde la obra simbolizaría la defensa de la libertad republicana contra cualquier tipo de despotismo. Debido a que había descontento en una parte de la población en el lugar donde debería estar la obra, se creó una comisión conformada, entre otros grandes artistas, por Andrea della Robbia, Piero di Cosimo, Pietro Perusino, Leonardo da Vinci y Sandro Boticcelli, quienes lograron ponerse de acuerdo y avalar la idea de Soderini. La perfección del “gigante”, como se llamó a la sublime escultura de 5 metros de alto, con su postura encontrapposto , con sus casi perfectas proporciones y con un detalle anatómico impresionante, y que en su desnudez se muestra no circunciso reflejando ya sea la imperfección del maestro o bien la cristianización del personaje bíblico, con la onda en la mano izquierda y la piedra en la derecha, es reflejo de un individuo capaz de desafiar cualquier reto. Se ha generado una especie de debate entre los expertos sobre si el autor quiso representar el momento previo a que el rey David decidiera enfrentar al gigante guerrero filisteo Goliat; o bien, si la estatua representa el momento inmediatamente posterior al triunfo, recordemos que Miguel Ángel desafía además la representación clásica del rey David con la cabeza del gigante como trofeo. Un estímulo humano. Queda claro que nada más alejado de la realidad que asociar esta obra universal de arte renacentista y humanista con el semblante de una persona deprimida, su rostro muestra una tensa decisión a la batalla, a la defensa de su pueblo de la opresión filistea e incluso renuncia a usar la armadura del rey Saúl para enfrentar a Goliat. Es de destacar que se dice que en algún momento David consoló a Saúl, quién se encontraba sumergido en una profunda depresión. No pretendo dar alDavid un carácter divino, con lo que sería casi imposible que se hubiera deprimido en algún momento, pues a lo largo de mi práctica profesional he descubierto que la depresión nos recuerda el hecho de estar vivos y, como dijera Oscar Wilde, “El sufrimiento es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir”. Así, si bien el cristianismo y el judaísmo dan al rey David una connotación más humana, donde se describe incluso como un adúltero y un mercenario en algún momento de su vida, reconocen en él el que Dios le concediera la virtud de que su linaje duraría para siempre y que daría origen al Mesías. No, ni elDavid de Miguel Ángel ni ninguna representación artística clásica muestran al David débil o deprimido, ni mucho menos dubitativo o inseguro, todo lo contrario, la figura artística, histórica y religiosa de David debe ser un aliciente, un estímulo para librar esas batallas que creemos perdidas, para perseguir los ideales que creemos inalcanzables y para enfrentar gallardamente los temores que creemos invencibles, como el gigante de 3 metros al que enfrentara sin armadura y sin espada. Hoy, más que nunca, necesitamos al menos un David que nos ayude a creer en lo que los temerosos creen imposible.
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