 Presidente ecuatoriano Rafael Correa
(AFP)
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QUITO (AFP) -
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció el sábado la "expulsión" del ecologista puertorriqueño Sean O'Hearn, quien cuestionó un decreto que autoriza la comercialización de aletas de tiburón capturado de manera incidental.
"Yo lo estoy haciendo expulsar del país, porque yo no voy a permitir que ningún extranjero venga acá a decirnos qué hacer o dejar de hacer", declaró Correa, quien consideró que O'Hearn irrespetó a Ecuador al encabezar un pelotón policial que incautó una tonelada de aletas secas de escualo en un confuso operativo, que incluyó allanamientos.
"Así como decimos que tiene que salir la base aérea de Manta porque no permitimos soldados extranjeros en suelo Patrio (...) yo no voy a permitir que vengan 'gringuitos' de (la ONG) Sea Shepherd o de donde sean a decirnos qué hacer y a ponerse a perseguir a nuestros pescadores como criminales. Váyanse a su casa a ordenar, aquí en este país ordenamos los ecuatorianos", manifestó.
El mandatario sostiene que no renovará un acuerdo antidrogas que permite a Estados Unidos el uso de una base militar en el puerto pesquero de Manta (suroeste) hasta noviembre de 2009.
Entretanto, Gina Solís, abogada de O'Hearn, precisó a la AFP que su defendido es de nacionalidad puertorriqueña, cuando la Policía lo había señalado en principio como estadounidense.
Solís dijo que al parecer el extranjero ya había sido deportado la noche del sábado, pues no tenía noticias sobre su paradero luego de ser sacado por uniformados de una celda de la Policía de Migración en Quito.
Las autoridades policiales señalaron inicialmente que la visa de O'Hearn, director de Sea Shepherd -que ayuda a la vigilancia en el archipiélago de Galápagos-, fue cancelada por la Dirección Nacional de Extranjería de la Cancillería.
Indicaron que agentes de Migración detuvieron al extranjero hacia la medianoche del viernes y que permanecía arrestado "a la espera de su deportación".
O'Hearn es uno de los ecologistas que critican un reciente decreto del presidente Correa, que autorizó la comercialización de las aletas de tiburón capturado de manera incidental fuera de la reserva marina de Galápagos -Patrimonio Natural de la Humanidad-.
El mandatario insistió el sábado, en su programa semanal de radio, que el decreto es para regular y controlar la pesca incidental de tiburón y denunció que enfrenta una campaña para desacreditarlo por autorizar la venta de las aletas de escualo.
Una aleta se comercializa hasta en 50 dólares, mientras un kg de corvina -una de las carnes de pescado mejor cotizadas- cuesta siete dólares, lo que estimulaba el contrabando de esa parte del tiburón hacia los mercados asiáticos, donde es apetecida por su valor afrodisíaco.
En medio de la controversia, Correa dijo que está dispuesto a dialogar con los ambientalistas y declaró que su gobierno es "verde".
Se comprometió a derogar el decreto si los opositores aportan 2,2 millones de dólares anuales para compensar a los pescadores artesanales ante una prohibición para aprovechar las aletas de los tiburones capturados incidentalmente, y ofreció contribuir con el 5% de su salario (de 3.200 dólares mensuales) para ese plan.
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