 Un hombre muestra las fotos de los surcoreanos secuestrados en Afganistán
(AFP)
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GHAZNI, Afganistán (AFP) -
Corea del Sur solicitó la ayuda de Estados Unidos y Pakistán para liberar a los 21 surcoreanos que el jueves iniciaron su tercera semana secuestrados por los talibanes en Afganistán.
Los insurgentes, que han ejecutado a dos de los rehenes capturados el 19 de julio y han amenazado con asesinar a más, afirmaron a última hora del jueves que responsables surcoreanos les "aseguraron" que algunos de sus combatientes detenidos serán liberados.
Los talibanes exigen precisamente la liberación de ocho militantes encarcelados en Afganistán a cambio de otros tantos rehenes surcoreanos miembros de la iglesia presbiteriana de Saem-Mul, pero el gobierno afgano se opone a este canje y pide la puesta en libertad incondicional de las 16 mujeres del grupo.
La versión de los insurgentes no pudo ser confirmada por el gobierno de Afganistán, que se ha opuesto a liberar talibanes ante el temor de que tal medida pueda fomentar los secuestros, y tras recibir críticas de Estados Unidos luego de poner en libertad a algunos presos en marzo.
"Hemos sostenido contactos indirectos vía telefónica con algunos integrantes de la delegación surcoreana, incluido el embajador de Corea del Sur", declaró el portavoz de los talibanes Yusuf Ahmadi a la AFP.
"La delegación coreana nos aseguró que habló con los estadounidenses y los rehenes coreanos serán liberados a cambio de prisioneros talibanes", añadió.
El portavoz de los rebeldes acusó previamente a Estados Unidos, el principal aliado de Afganistán, de evitar la liberación de presos por parte de Kabul.
Ocho altos legisladores surcoreanos viajaron el jueves a Washington para conseguir el apoyo de Estados Unidos, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Song Min-Soon, se reunió en Manila con el secretario de Estado norteamericano adjunto, John Negroponte.
Un importante diplomático estadounidense afirmó en Washington que había "potencial" para una acción militar contra los talibanes.
Por su parte, Baek Jong-chun, un enviado especial del presidente de Corea del Sur, se reunió el jueves en Pakistán con un ministro y un líder islamista de la oposición paquistaní para pedirles su intervención en favor de los rehenes.
Ahmadi y algunas autoridades provinciales aseveraron con anterioridad que se preparaba una reunión entre representantes surcoreanos y los talibanes, lo que no fue confirmado por la embajada de Corea del Sur.
El mismo portavoz dijo el miércoles a la AFP que los talibanes no mataron a ningún rehén tras la expiración de su más reciente ultimátum porque tenían la noticia de que era posible tratar con los surcoreanos.
Pese a la aparente predisposición a resolver la crisis, la tensión aumentó el miércoles tras la amenaza de los talibanes de matar "en cualquier momento" a los otros rehenes. Además, pasquines advertían a la población de una operación militar en la región.
El gobierno afgano y la fuerza multinacional bajo mando estadounidense desmintieron un plan urgente para liberar por la fuerza a los rehenes, y Corea del Sur también expresó sus objeciones ante una acción militar.
El secretario de Estado asistente de Estados Unidos para el sur y el centro de Asia, Richard Boucher, comentó el jueves que "potenciales presiones militares" contra los talibanes se contaban entre las "muchas herramientas" disponibles para liberar a los rehenes.
Sin embargo, Boucher le bajó el perfil a la posibilidad de una operación militar: "Cuando uno tiene gente disparándose y peleando no se trata exactamente del tipo de contacto que lleva a la liberación de rehenes".
Los talibanes también tienen en su poder a un ingeniero alemán de 62 años secuestrado el 18 de julio con otros cuatro afganos en la provincia de Wardak, a 100 kilómetros al sur de Kabul.
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