Búsqueda
Avanzada
Miércoles 01 de agosto, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa América 2007
Mercado de jugadores de la Primera
Sitio de Mapas

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Caja de Cambios (Motores y transporte)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 1676077

¿Será posible volver a soñar?

Un pedazo del corazón de nosotras, las madres, se hizo trizas

Marta María Cordero Arias
mmcora@costarricense.cr
Abogada

Una feroz puñalada le robó la vida. Amanecía. Mañana de sábado en Heredia. Gente caminaba presurosa de regreso de su trabajo nocturno. Algunos madrugadores caminantes también iniciaban su día.

A poca distancia, la torre blanca de nuestra iglesia Inmaculada se erguía protectora; sin embargo, la puñalada le robó los sueños. Venía, con una amiga, a comer hamburguesas en un sitio concurrido. ¿Cuál muchacho no lo ha hecho, en esta época de lugares abiertos las 24 horas? ¡Pero se exponen mucho!, argumentamos. ¿No hacíamos lo mismo Naila, mi amiga de siempre, y yo cuando estudiábamos de madrugada en el parquecito del Carmen? Eran otros tiempos, sentenciamos.

Tendremos que admitir que permitimos que algunos nuestros jóvenes se hundieran en la miseria y en la droga y deambulen por las calles asesinando a otros.

Esteban era un joven lleno de sueños. Profesor de inglés; con una voz hermosa y cautivante; rasgaba la guitarra y nos ponía a soñar. Su habilidad como creador de páginas web le auguraba un futuro prometedor. Todo esto se acabó.

Ya no podemos caminar tranquilos ni dormir tranquilos.

Con la muerte de Esteban, un pedazo del corazón de nosotras, las madres, se hizo trizas.

Los temores por la seguridad de nuestros jóvenes nos acechan con más fuerza, pues cada día es más evidente que ya nadie está a salvo.

Cecilia y Carlos: junto a ustedes sufrimos, lloramos y, sobretodo, oramos. Pero ¿podremos algún día volver a soñar?

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta