 Padre de uno de los rehenes asesinados
(AFP)
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GHAZNI, Afganistán (AFP) -
Los talibanes amenazaron con matar en "cualquier momento" a más rehenes surcoreanos, mientras el gobierno afgano les pidió un nuevo plazo de 48 horas para seguir negociando la liberación de los restantes 21 evangélicos secuestrados.
Los rehenes, entre los que figuran 16 mujeres, seguían vivos el miércoles por la noche, horas después de que venciera el último ultimátum a las 07h30 GMT (mediodía hora local), declaró por teléfono a la AFP Yusuf Ahmadi, portavoz de los rebeldes.
El "consejo directivo de los talibanes" está "tomando una decisión" sobre su futuro, agregó el portavoz, quien insistió en que los cautivos pueden ser ejecutados "en cualquier momento".
Dos de los rehenes del grupo ya fueron abatidos desde que los surcoreanos, en misión evangélica en Afganistán, cayeron en su poder el 19 de julio.
La tensión que se respira en la provincia de Ghazni, a 140 km al sur de Kabul, donde fueron secuestrados los surcoreanos, se entremezcla con la expectación que despierta la posibilidad de operaciones militares, delatada por una serie de preparativos.
Los talibanes exigen la liberación de militantes encarcelados en prisiones afganas a cambio de algunos de los rehenes surcoreanos, pero las autoridades de Kabul reclaman la puesta en libertad incondicional de las mujeres cautivas que, según los rebeldes, están enfermas.
La tensión palpable no ha hecho más que recrudecerse en la provincia de Ghazni con el lanzamiento de octavillas, desde helicópteros, en las que se llama a la población a ponerse al abrigo ante la previsión de operaciones militares contra los insurgentes.
El ministerio de Defensa asegura que estas operaciones están programadas para las próximas semanas y no tienen por objetivo liberar por la fuerza a los rehenes.
Los talibanes ya advirtieron que matarían a los rehenes si se llevara a cabo una operación de rescate.
El enviado especial de la presidencia surcoreana, Baek Jong-chun, expresó la oposición de su país a una operación militar para liberar a los rehenes, según la agencia de prensa afgana Pajhwok.
Por su parte, los 10 países que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y sus socios manifestaron este jueves su apoyo a Corea del Sur e instaron a liberar a los 21 rehenes.
"Todos esperamos que los restantes 21 rehenes retornen a sus familias lo antes posible", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Filipinas, Alberto Romulo, en la apertura de la reunión anual del organismo, que contó con la presencia del jefe diplomático de Corea del Sur, Song Min-Soon.
Acentuando la presión sobre Kabul, los talibanes reivindicaron los asesinatos de cuatro magistrados afganos cuyos cadáveres, acribillados a tiros, fueron hallados el miércoles al alba.
Las autoridades afganas, por su parte, pidieron 48 horas más a los talibanes para negociar.
Los surcoreanos, miembros de la iglesia presbiteriana de Saem-Mul y en su mayoría de edades comprendidas entre los 20 y 35 años, fueron secuestrados cuando circulaban en un autocar privado entre Kabul y Kandahar, la carretera más peligrosa del país.
En Kabul, el portavoz del presidente Hamid Karzai, Humayun Hamidzada, declaró el martes que las exigencias de los secuestradores deben ser rechazadas "por principio" para "no incitar a la toma de rehenes", en referencia al intercambio de presos que permitió liberar en marzo al periodista italiano Daniel Mastrogiacomo.
Asimismo, los rebeldes tienen en su poder a un ingeniero alemán de 62 años secuestrado el 18 de julio con otros cuatro afganos en la provincia de Wardak, a 100 kilómetros al sur de Kabul.
Este ingeniero aparece en un vídeo difundido el martes por la televisión qatarí Al Yazira en el que pide ayuda.
La grabación "data de hace varios días", afirma el miércoles el diario Spiegel Online, que cita a expertos de la policía criminal alemana.
El cuerpo de otro alemán, de 44 años, secuestrado al mismo tiempo que él, fue encontrado el 22 de julio acribillado a balazos.
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