 Norihiko Akagi renuncia como ministro de Agricultura de Japón
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TOKIO (AFP) -
El primer ministro conservador de Japón, Shinzo Abe, impopular y rechazado por los electores, se encuentra ahora debilitado a nivel internacional, donde aspiraba a tener un papel importante, apenas diez meses después de un comienzo diplomático muy mediatizado.
Los grandes objetivos de su diplomacia --reconciliación con China, zanahoria y bastón con Corea del Norte, y alianza privilegiada con Estados Unidos-- pasarán a un segundo plano, ya que la prioridad del jefe de gobierno nipón ahora es mantenerse en el poder.
"Abe es un cadáver ambulante. Ya no tiene ninguna credibilidad. Su gran objetivo siempre fue reformar la Constitución y dar vuelta a la página de la posguerra. Ahora, todo el mundo sabe que al electorado no le interesa", opinó Robert Dujarric, un norteamericano experto en Japón de la Universidad Temple de Tokio.
El principal caballo de batalla de Abe, adalid del patriotismo, es revisar la Constitución pacifista de 1947 para permitir que el Archipiélago fortalezca su papel diplomático y militar a nivel internacional.
Pero su sueño de una "hermosa nación" se estrelló contra las realidades de un Japón más preocupado por los problemas cotidianos, como la caída demográfica, las jubilaciones y las disparidades sociales, que por una revolución neoconservadora.
La elección del Senado del domingo pasado se basó fundamentalmente en la política interior.
La oposición ya amenazó con utilizar su nueva mayoría en el Senado para tratar de impedir que Abe prolongue la misión de apoyo logístico a Estados Unidos que lleva adelante la marina japonesa en el Océano Indico, en el marco de "la guerra contra el terrorismo".
Sin embargo, el primer ministro japonés más joven desde 1945 (52 años), había comenzado bien, según la opinión generalizada.
Desde que llegó al poder, a fines de 2006, Abe viajó a China y Corea del Sur para reanudar un diálogo afectado por las posiciones de su predecesor, el populista Junichiro Koizumi.
Este último había encolerizado a China y Corea del Sur al visitar el santuario sintoísta Yasukuni en Tokio, un lugar espiritual importante del nacionalismo nipón.
Abe regresará a fines de año a China. Sin embargo, como su autoridad se ha visto afectada y existen dudas sobre su mantenimiento en el poder, el primer ministro japonés no se encuentra en buena posición para discutir numerosos contenciosos que persisten entre los dos vecinos.
Por otra parte, Abe también se encuentra en una posición de fragilidad ante una Corea del Norte combativa y que ahora dialoga directamente con Estados Unidos.
A pesar de que corre el riesgo de quedar aislado, Japón sigue preconizando la mayor firmeza con respecto a la dictadura comunista norcoreana. Por ahora, Japón se ha negado a aportar una contribución financiera al acuerdo multilateral sobre el desmantelamiento de los programas nucleares norcoreanos, concluido en febrero pasado en Pekín.
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