 Soldado de la Unión Africana destinado a Darfur
(AFP)
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JARTUM (AFP) -
La fuerza de paz para Darfur autorizada el martes por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es la respuesta, tardía pero masiva, de la comunidad internacional a una catástrofe humanitaria de gran magnitud en esta provincia del oeste de Sudán.
La fuerza híbrida de Naciones Unidas y la Unión Africana (UA), que se llamará UNAMID, estará compuesta por 26.000 hombres, entre militares y policías, y será la misión de paz más importante del mundo.
Se desplegará sobre el terreno a principios de 2008, es decir, unos cinco años después del comienzo del conflicto en Darfur entre la etnia africana minoritaria de esa región y los militares del gobierno árabe sudanés.
Sin embargo, según un responsable británico, ese despliegue podría quedar concluido antes del 1 de octubre.
Por su parte Sudán aceptó este miércoles la resolución 1769 sobre el despliegue de una fuerza de Naciones Unidas y de la Unión Africana en la provincia de Darfur, una respuesta unánime de la comunidad internacional a la grave crisis humanitaria que vive el oeste del país africano.
El ministro sudanés de Relaciones Exteriores, Lam Akol, declaró el miércoles que su país "acepta la resolución", que prevé el envío de 26.000 soldados y policías a Darfur, región del oeste de Sudán sumida en una guerra civil.
"Anunciamos igualmente nuestro compromiso a aplicar la parte que nos concierne" en las disposiciones de la resolución, dijo el ministro.
El texto, nacido de las aportaciones de Francia, Gran Bretaña y Eslovaquia con el apoyo de Estados Unidos, pasó por varias modificaciones antes de ser aprobado el pasado martes para su posterior aceptación por Jartum.
La guerra en Darfur ha causado desde su comienzo, en febrero de 2003, unos 200.000 muertos y más de 2,1 millones de desplazados entre una población de seis millones de personas, según cifras de la ONU que contesta el gobierno de Sudán.
El primer ministro británico, Gordon Brown, calificó la situación en Darfur como "el mayor desastre humanitario" actualmente en curso en el planeta.
Después de años de presión occidental, Sudán ha acabado por aceptar el despliegue de la fuerza de paz en Darfur, si bien a condición de que esté esencialmente integrada por militares africanos.
El gobierno de Jartum ya declaró estar dispuesto a negociar con los rebeldes de Darfur, que no firmaron el acuerdo de paz de 2006 y que se han fragmentado en una multitud de grupos armados, a los que ONU y UA han invitado a reunirse en Arusha (Tanzania), del 3 al 5 de agosto.
La ONU y la UA, así como la comunidad internacional, están convencidas de que la fuerza de paz sólo es un elemento de una solución más general para Darfur, por lo que hay que favorecer un acuerdo político entre gobierno y rebeldes.
La experiencia de la fuerza africana de 7.000 hombres desplegada en Darfur desde 2003, que debe pasar el testigo a la UNAMID, es la prueba de que la situación no se puede estabilizar sin una solución política.
La violencia también dificulta las tareas humanitarias. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) denunció recientemente un aumento de los ataques contra sus convoys de suministro.
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