 Gustavo Moncayo (C)
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
Gustavo Moncayo, un maestro de secundaria cuyo hijo está retenido por las FARC desde 1997, llegó este miércoles a la plaza mayor de Bogotá tras caminar más de 900 km en 46 días para pedir al gobierno y los rebeldes un acuerdo que permita la libertad de 45 rehenes de esa guerrilla.
En medio de una muchedumbre de personas que se le fueron sumando en las calles bogotanas, el profesor --cansado pero entusiasta-- alcanzó a las 16H15 locales (20H15 GMT) la meta de su caminata: la Plaza de Bolívar, en el corazón histórico de la capital colombiana.
En la plaza, distante apenas unos metros del Palacio Presidencial, lo aguardaban miles de personas con pancartas con las fotografías de los secuestrados y que clamaban por el acuerdo humanitario para que recobren la libertad.
"Definitivamente el pueblo colombiano hoy ha dicho sí al acuerdo humanitario, sí a la vida, sí a la paz", dijo Moncayo a la muchedumbre que se congregó en la plaza y donde se dispuso una tarima desde donde se dirigió al público.
Moncayo, quien a través de su caminata y con el paso de los días se ha convertido en un símbolo de la lucha por la liberación de los secuestrados, se quejó por la indiferencia de la sociedad para con los rehenes.
En la tarima lo escoltaban Yolanda Pulecio y Astrid Betancourt, madre y hermana de la política colombo-francesa Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC y una de los 45 rehenes que esa guerrilla pretende canjear por unos 500 de sus militantes presos.
Además de Betancourt, el grupo lo completan tres estadounidenses y decenas de políticos, militares y policías colombianos.
Moncayo ha manifestado su intención de permanecer en la plaza de Bolívar hasta tanto las dos partes no accedan a negociar el acuerdo humanitario.
Tras su ingreso a la capital colombiano, el presidente Alvaro Uribe anunció que el jueves se reunirá con Moncayo, a quien la prensa bautizó como "el caminante por la paz".
El profesor inició su marcha el 18 de junio en el poblado de Sandoná, departamento de Nariño (sur), para exigir la libertad de su hijo, el cabo Pablo Emilio Moncayo, secuestrado desde el 21 de diciembre de 1997 cuando fue retenido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un ataque a la base del cerro de Patascoy (sur).
Aunque el gobierno y las FARC se dicen dispuestos a realizar el canje, hasta ahora han fracasado todos los esfuerzos por ponerlos de acuerdo sobre las condiciones para negociarlo.
"Esto es fundamental, no da espera, vamos a cumplir diez años de sufrimiento y dolor. He hecho este sacrificio tan grande de recorrer el país para señalarle al señor presidente y a las FARC la necesidad de llegar a la mayor brevedad posible al sitio de encuentro para concretar el acuerdo humanitario", señaló Moncayo poco antes de ingresar a Bogotá.
El presidente Uribe, al anunciar que se reunirá con Moncayo, dijo que le explicará las razones por las cuales no accede a hacer el despeje militar de un territorio de 800 km2, que las FARC exigen para negociar allí el canje.
"Créame que lo escucharé con inmenso respeto y atención", le dijo Uribe en un diálogo telefónico con Moncayo, transmitido por la radio Caracol, en el cual calificó como una "proeza" su movilización.
"No tengo más sino que expresarle mi admiración por esa proeza, saludarlo con todo el afecto de compatriota, con todo el respeto", añadió.
Uribe sostuvo que le "preocupa enormemente el tema de los rehenes", y recordó que hace dos meses liberó unilateralmente a 150 rebeldes como un gesto de buena voluntad.
Sin embargo, "todos conocen la respuesta que tuvimos de estos criminales", afirmó, refiriéndose al caso de 11 ex diputados provinciales que murieron en cautiverio el 18 de junio, según el gobierno ejecutados por la guerrilla.
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