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Trabajo serio


Rodolfo Vicente Salazar
rodolfovicentesalazar@gmail.com
Abogado

Es necesario dar a conocer a los habitantes en general, y a las personas menores de 18 años en particular, el trabajo comprometido y serio realizado por instituciones gubernamentales, no gubernamentales, universidades y diferentes sectores de país en la defensa de los derechos del niño, la niña y los adolescentes. Esta labor comenzó con la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, el Código de Niñez y la Adolescencia, el compromiso de la Agenda Nacional para la Niñez y la Adolescencia, la construcción validada de la propuesta de Política de Niñez y Adolescencia, los informes de gobierno ante el Comité de los Derechos del Niño –sede en Ginebra– y los informes alternativos de las ONG.

La estructura y funcionamiento del Consejo Nacional de Niñez y Adolescencia es de ley, no de querer o no querer. Vivimos en un Estado de derecho, válido para todas las personas menores de 18 años. Su funcionamiento no es una dádiva, sino una obligación, y todos los actores no gubernamentales han estado presentes, con participación activa, capacidad de diálogo y capacidad de denuncia, pero no podemos olvidar que el principal garante de los derechos de las niñas, niños y adolescentes es el Estado.

Vuelta del exilio. Gracias a la Vicepresidenta de la República, se reactivó la Agenda Nacional para la Niñez y la Adolescencia como acto formal, pero es cierto que la agenda tenía ya dos años de estar en el exilio, sin convocatoria, sin aval político, sin posibilidades de monitorear e involucrar a todos los sectores sociales firmantes, a excepción de las universidades, iglesias y municipalidades, que han continuado con esta labor pues han entendido que la temática de niñez y adolescencia es asunto de todos, sin dejar de lado la responsabilidad estatal que libremente asumió el Estado costarricense al ratificar el instrumento específico de Derechos Humanos para niñas, niños y adolescentes, una convención que tiene fuerza intercontinental.

Un ejército silencioso y comprometido no ha dejado de trabajar nunca por los derechos y garantías de niños, niñas y adolescentes, pero es un trabajo tangencial, ya que no ha sido apoyado integralmente por la comunidad costarricense pública y privada, como debe ser.

De mal en peor. Si revisamos las problemáticas de personas menores de edad, son las mismas desde 1930, algunas con otros nombres, pero las mismas.

Lo preocupante es que teniendo conocimiento desde el llamado Siglo de Oro, empeoramos y no avanzamos. Es una respuesta dolorosa para esta población. ¿Cuál ha sido el compromiso real de los gobiernos para medir impactos, reformar políticas, adecuar instituciones y contar con información confiable?

Es cierto que hay mucho construido, discutido y validado, pero debemos iniciar un nuevo proceso, participar a las personas menores de edad, trabajar con y para las familias, involucrar a las comunidades; en síntesis, que nuestras autoridades tomen en serio el tema de la niñez y la adolescencia, como lo hemos asumido quienes trabajamos con ellos por tantísimos años.

El tesoro más grande de una república son sus niños, niñas y adolescentes, y hasta que no fijemos la mirada en ellos no será posible tener un país de paz, libertad y pleno de oportunidades, que es lo que todos queremos.

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