 Paul Wolfowitz
(AFP)
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WASHINGTON (AFP) -
El presidente del Banco Mundial (BM), Paul Wolfowitz, se defendió este lunes de acusaciones de nepotismo ante los administradores de la institución y afirmó que existe una campaña de "calumnias" en su contra, mientras recibió el apoyo del presidente estadounidense George W. Bush.
Wolfowitz compareció en una audiencia ante una comisión investigadora del BM, tras haber sido acusado de ordenar el pago de un elevado salario a su novia, Shaha Riza, funcionaria del banco que ahora se desempeña en el departamento de Estado.
En el texto de su defensa dado a conocer por su abogado, Robert Bennett, Wolfowitz señala una campaña de "calumnias" en su contra y descarta toda posibilidad de dimisión en las circunstancias actuales.
"El objetivo de esta campaña calumniosa es justificar acusaciones según las cuales soy un dirigente ineficaz y debo renunciar por ese solo motivo, aunque las supuestas violaciones éticas no sean fundadas", afirma el texto en el que asegura que no cederá "a tales tácticas".
"No renunciaré ante acusaciones de conflicto de intereses evidentemente falsas", añade.
En su defensa, Wolfowitz recordó que él mismo había advertido al Consejo de Administración sobre su relación con Shaha Riza cuando asumió el cargo en junio de 2005.
Tres semanas atrás, filtraciones sobre el monto del salario de Riza, cerca de 200.000 dólares anuales -más que lo que percibe la secretaria de Estado Condoleezza Rice- provocaron una verdadera insurrección en el BM, multiplicándose los llamados a su renuncia.
El Consejo de Administración, compuesto por 24 representantes de los 185 estados miembro, está dividido sobre el tema. Si bien países europeos como Alemania, Noruega, Francia y Gran Bretaña quieren su renuncia, Estados Unidos, que tiene la mayor representación en el cuerpo (más de 16%), lo apoya.
El presidente norteamericano, George W. Bush, dijo este lunes en conferencia de prensa con dirigentes de la Unión Europea, que Wolfowitz "debe quedarse y debe tener una audiencia justa".
Esta reiteración del apoyo estadounidense ocurre el mismo día en que se celebra en Washington una cumbre anual entre Estados Unidos y la Unión Europea; y la presidencia rotativa del Consejo Europeo está actualmente en manos de Alemania, uno de los países más abiertos en pedir la renuncia de Wolfowitz.
No obstante Bush añadió que la crisis que sacude el Banco Mundial no fue abordada en sus discusiones con la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
También Merkel dijo que el tema no se mencionó y consideró que corresponde al propio Banco Mundial tratarlo de manera "transparente y honesta".
Según fuentes diplomáticas que pidieron el anonimato, el despido de Wolfowitz por parte del Consejo de Administración se consideraría como una desaprobación al gobierno estadounidense en el momento en que éste pretende acercarse a sus aliados europeos.
"Cuando se disipe la sombra de estas acusaciones falsas e indignas, solamente entonces será posible determinar objetivamente si puedo ser un dirigente eficaz del Banco Mundial", dijo Wolfowitz en la audiencia.
El ex número dos del Pentágono y uno de los arquitectos de la guerra en Irak fue designado al frente del Banco a principios de 2005 tras la nominación del gobierno republicano de Bush, en virtud de una norma tácita según la cual el presidente del BM debe ser un estadounidense y el del Fondo Monetario Internacional (FMI), un europeo.
La comisión analizaba no sólo el caso de Riza, sino también la contratación de ex funcionarios de la Casa Blanca en el reducido círculo de sus muy bien remunerados asesores en el Banco Mundial.
Un informe publicado el sábado por The Washington Post señala que la comisión del Banco Mundial ya concluyó que Wolfowitz, de 63 años, violó algunos principios éticos, pero seguía inconclusa la discusión acerca de si solicitarle explícitamente su renuncia.
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