 Merkel, Bush y Barroso en la Casa Blanca
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WASHINGTON (AFP) -
El presidente estadounidense George W. Bush y dirigentes europeos se pusieron de acuerdo el lunes sobre la necesidad de una acción "urgente" contra el cambio climático, aunque no sobre obligaciones específicas de reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
Durante la cumbre anual Estados Unidos-Unión Europea, Bush, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso también se pusieron de acuerdo en favorecer los intercambios comerciales transatlánticos creando un consejo que trabaje, por ejemplo, sobre la armonización de las reglamentaciones y normas de la industria automotriz.
También analizaron el tema caliente de la cooperación frente al desafío nuclear iraní o frente a la crisis en Darfur.
Bush también se refirió a la preocupación rusa sobre el proyecto estadounidense de extender a Europa un escudo antimisiles, al declarar en una conferencia de prensa luego de la cumbre que el plan era "del interés" de Rusia, que ve en el mismo una amenaza.
En el comunicado final de la cumbre, los dirigentes acordaron la necesidad de una "acción urgente y mundial" para asegurar aprovisionamientos energéticos seguros y abordables, y para responder al cambio climático.
No obstante, como estaba previsto, no lograron superar la profunda divergencia sobre las cuotas de emisiones de gases, que defienden los europeos y que rechaza el gobierno de Bush en nombre del interés de las empresas estadounidenses.
Bush defendió de nuevo el recurso a las nuevas tecnologías más que a las normas.
"Estamos resueltos a alcanzar el objetivo final, que es estabilizar las concentraciones de gases con efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impediría una peligrosa interferencia de origen humano con el sistema climático", indicó el texto.
Los europeos ven en esto, sin embargo, un avance en el reconocimiento por parte de los estadounidenses de la urgencia y de la responsabilidad humana. Barroso se refirió a "progresos reales" al referirse a la conciencia común sobre la amenaza y la necesidad de enfrentarla en conjunto.
Merkel, en tanto, cuyo país ejerce además la presidencia rotativa del G8, destacó el acuerdo sobre la necesidad de continuar con los esfuerzos asociando a los otros países en la cumbre de los países industrializados de la cual será anfitriona, a principios de junio, y sobre la necesidad de promover una agenda "constructiva" para la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en diciembre en Indonesia.
"Es un enorme paso adelante. Y creo que es allí donde hay que ser claro sobre el hecho de que el vaso está a medias lleno y no a medias vacío", señaló.
Estadounidenses y europeos adoptaron también un "marco para la integración económica transatlántica". Pese a relaciones comerciales ya fuertes, se trata -en palabras de Barroso- de beneficiarse del "potencial inexplorado" para favorecer los intercambios y las inversiones suprimiendo las diferencias reglamentarias en la industria automotriz, farmacéutica o cosmética, sobre los mercados financieros o la protección de la propiedad intelectual.
Merkel insistió en el hecho de que se trataba de suprimir obstáculos no tarifarios, y no de alcanzar un acuerdo bilateral ante las dificultades en las negociaciones multilaterales de la "ronda de Doha" para liberalizar el comercio mundial.
Los dirigentes reiteraron su determinación de completar la paralizada "ronda de Doha".
Estadounidenses y europeos firmaron además oficialmente el acuerdo de "cielo abierto", un pacto de liberalización del tráfico aéreo transatlántico.
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