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Cura prófugo de la justicia tica capturado en Honduras Sacerdote trabajaba como sastre y decía ser venezolanoDos exmonaguillos de San Carlos y Orotina lo denunciaron Otto Vargas M. ovargas@nacion.com El cura Enrique Vásquez Vargas, prófugo de la justicia costarricense, simuló ser un sastre venezolano para ocultarse en Tegucigalpa, Honduras. Sus días de fuga terminaron la noche del miércoles, cuando agentes de la Dirección General de Investigación Criminal (Policía Nacional de Honduras) lo capturaron en el barrio capitalino Francisco Morazán. Vásquez, de 48 años, escapó de Costa Rica el 4 de diciembre de 1998, un día después de que personeros del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) lo denunciaran por supuestos abusos deshonestos en contra de un niño. La víctima, de 11 años, vivía en Santa Rosa de Pocosol, San Carlos. Tras su aprehensión en Honduras, el religioso dijo llamarse Allan García Strauss. Empero, mediante huellas dactilares la Policía Internacional (Interpol) confirmó ayer la identidad del sacerdote. A ese país llegó en el 2003, luego de prestar servicio en la iglesia de Hartford, arquidiócesis de Connecticut, Estados Unidos. En marzo del 2004, Interpol estuvo a punto de capturarlo en Güinope, Honduras. En ese sitio Vásquez fungió como sacerdote ante una recomendación de las autoridades eclesiásticas costarricenses, según confirmó en su momento el vicario de Tegucigalpa, Ovidio Rodríguez. Desde entonces el paradero del nacional era un misterio. Delatado. Vásquez laboró en los últimos meses en una sastrería. Su acento lo delató. Aunque decía ser venezolano, los lugareños le notaron un acento “muy tico” y por eso dieron la voz de alerta a la Policía, dijo un agente de Interpol. Luego de la captura, Vásquez no mostró ningún documento que confirmara su nacionalidad venezolana. Por eso lo condujeron a un depósito judicial para dejarlo a las ordenes de Migración. Se estima que podría ser deportado hacia Costa Rica en las próximas horas. La Nación intentó ayer conversar con Mario Chamorro, jefe de Interpol-Honduras, pero al final no devolvió la llamada. A salvo. Pese a los esfuerzos de la justicia, el cura saldría bien librado por haber prescrito la denuncia del caso de San Carlos. “Eso me deja un mal sabor. Este asunto se atrasó de manera tal que el sacerdote no llegó a manos de la justicia. Si las causas están prescritas, se generaría impunidad”, lamentó Raúl Muñoz, defensor del joven denunciante. En su momento trabajadoras sociales del Poder Judicial detectaron en la víctima sentimientos de culpa, vergüenza, pobre autoestima, episodios de depresión y sensación de ser diferente a los demás, traumas derivados de los supuestos abusos sexuales. Ante la Fiscalía Adjunta de Atenas existe otra denuncia contra el sacerdote, planteada por un joven el 8 de julio del 2004 por tres violaciones agravadas Esos hechos ocurrieron cuando la víctima tenía 12 años y servía de monaguillo en el templo de Orotina, en Alajuela. En la denuncia el muchacho asegura que arrastra problemas de conducta. “Me empecé a sentir muy mal. Quería dejar de ser un niño inofensivo. Mi vida cambió. Empecé a consumir licor, evadiendo siempre lo sucedido. “En el colegio empecé a ser rebelde y a golpear a muchos compañeros” , dice la denuncia.
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