 Secretario de Defensa de Irak Robert M. Gates
(AFP)
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BAGDAD (AFP) -
El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, advirtió este viernes en Bagdad que las obligaciones de su país en Irak no son indefinidas e instó a las autoridades locales a erradicar la violencia de carácter confesional que ha segado miles de vidas en territorio iraquí.
"Nuestro compromiso en Irak es a largo plazo, pero no es un compromiso por el cual tengamos que tener a nuestros hombres y mujeres jóvenes patrullando sin fin las calles iraquíes", declaró Gates a un grupo de periodistas tras mantener un encuentro con el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, en la ultraprotegida Zona Verde de Bagdad.
El jefe del Pentágono dijo haber exhortado al chiita Al Maliki a "tender la mano a los sunitas" como parte del proceso de reconciliación nacional para cortar de raíz la violencia endémica que carcome el país.
El reciente envío de refuerzos militares estadounidenses a Irak debe ser útil para lograr progresos en el ámbito político y no sólo para poner fin al conflicto propiamente dicho, afirmó Gates al término de una visita de dos días.
Al Maliki, por su parte, se declaró "optimista". "Los iraquíes sabrán salvar los abismos creados por las divisiones confesionales por el bien del país", dijo en un comunicado, en el que fija como prioridades de su gobierno la reconciliación nacional, la restauración de la seguridad y el programa de reformas legislativas.
El tercer viaje de Gates a Irak desde que asumió el cargo a finales de 2006 coincide con un momento crítico por los interrogantes que suscita en Estados Unidos el plan de seguridad para la capital iraquí, puesto en marcha el 14 de febrero y que establece el despliegue de 90.000 soldados estadounidenses e iraquíes en Bagdad antes de junio.
Por su parte, el presidente estadounidense, George W. Bush, dijo este viernes en East Grand Rapids (Michigan) que la dirección "de la lucha (en Irak) está comenzando a cambiar" y que "la operación está cumpliendo las expectativas", si bien reconoció que "todavía hay ataques horribles en Irak".
Aunque el plan ha sufrido ya un golpe por la ola de atentados sangrientos de estos últimos días, Gates, incluso antes de llegar a Bagdad, expresó la determinación de su país de seguir adelante con él para erradicar la violencia.
Algunos diputados iraquíes ponen en tela de juicio la eficacia de este plan, mientras que el presidente Jalal Talabani lo considera un "éxito" y se lo ha hecho saber a Gates durante una reunión que mantuvieron el viernes.
Bush negó que los atentados hayan minado su determinación y justificó la misión en Irak por considerar que este país es escenario del enfrentamiento con Al Qaida e Irán.
El jefe de la mayoría demócrata en el Congreso estadounidense, Harry Reid, estimó que la guerra de Irak está "perdida" y que el envío de refuerzos, decidido en enero, "no lleva a ninguna parte". Una opinión que Gates ha rebatido el viernes.
Por otra parte, los responsables de las tropas norteamericanas en Irak anunciaron este viernes la muerte de un infante de marina, lo que eleva a 54 las bajas estadounidenses desde comienzos de abril en Irak, y a 3.314 desde la invasión de marzo del 2003, según un balance de la AFP con base en cifras del Pentágono.
Sobre el terreno, soldados estadounidenses apoyados por helicópteros se enfrentaron a insurgentes cerca de una mezquita chiita de Bagdad, lo que ha impedido a los fieles participar en la oración del viernes. Según fuentes castrenses norteamericanas, los rebeldes han sufrido dos bajas.
En el este de la capital, dos personas murieron y otras 15 resultaron heridas al estallar una bomba a proximidad de un comercio.
En Samara (norte), las autoridades iraquíes decretaron un toque de queda indefinido como consecuencia de los enfrentamientos del jueves por la noche entre insurgentes y fuerzas de las seguridad nacionales, que dejaron dos agentes muertos, según la policía.
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