 Presidente de Colombia, Alvaro Uribe
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
La decisión del ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, de no compartir escenario con el presidente colombiano, Alvaro Uribe, por un escándalo que vincula a su entorno con paramilitares, llevaron al mandatario a Miami para intentar recuperar la credibilidad de su gobierno.
"Deploro la no presencia del vicepresidente Al Gore. Espero que él, al prestarle atención a Colombia, examine bien la situación colombiana", dijo Uribe este viernes tras reiterar su defensa a las críticas formuladas por voceros del opositor Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierda).
"El ex presidente Al Gore lamenta haber tenido que retirarse de la conferencia organizada este viernes por la revista Poder" en Miami, explicó su portavoz Kalee Kreider, quien precisó que cuando el político estadounidense aceptó la invitación, la participación de Uribe no estaba prevista.
"Las acusaciones que surgieron durante el último mes y a principios de semana son profundamente perturbadoras", explicó.
Además, en Bogotá se conoció que el ex vicepresidente estadounidense también canceló un viaje a la nación andina en septiembre, tras ser advertido de los alcances negativos del escándalo por nexos de políticos y paramilitares.
"La oficina que representa a Al Gore nos confirmó que suspendía su visita a Colombia", señaló Gustavo Mutis, organizador de Expogestión que había anunciado la presencia de Gore a la radio La W.
Uribe había admitido la víspera que el escándalo que salpica a políticos adeptos, e incluso a uno de sus hermanos, alcanza ya "implicaciones internacionales" y acusó a la oposición de hacer cabildeo en Estados Unidos en contra de su gobierno y de la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC).
El Departamento de Estado reiteró este viernes su confianza en el presidente Uribe, después que el Congreso norteamericano bloqueara una ayuda militar de 55 millones de dólares al país andino.
"El Plan Colombia es un programa que ha demostrado su éxito durante los últimos años, al ayudar al Gobierno colombiano a lidiar con varios asuntos como la producción ilícita de droga, trabajar para impedir abusos de los derechos humanos y controlar una violenta insurgencia", explicó Sean McCormack, portavoz del Departamento de Estado.
El presidente colombiano es objeto de cuestionamientos por parte de la oposición, que el martes denunció en el Congreso un fuerte crecimiento de los grupos de ultraderecha en el departamento de Antioquia (noroeste) cuando éste fue gobernador, entre 1995 y 1997.
En ese debate, el senador del PDA Gustavo Petro acusó a Uribe de haber autorizado el funcionamiento de unos 80 grupos privados de seguridad, de los cuales surgieron los escuadrones armados de ultraderecha.
Petro además mostró una fotografía del hermano del presidente reunido en 1985 con un capo condenado por narcotráfico y señaló que una finca de la familia del mandatario era protegida por escuadrones de ultraderecha que mataron allí a guerrilleros izquierdistas.
"Él (Uribe) está intentado decir que el 'oso' (vergüenza) que Al Gore le está haciendo pasar en Miami es culpa del debate (en el Congreso colombiano). Y yo tengo que decir que es culpa de él por haberse rodeado de amigos de paramilitares en su Gobierno y en el Congreso", dijo este viernes Petro.
Por su parte, el también senador del PDA Jorge Robledo se declaró sorprendido por "el desplante sin antecedentes" de Gore a Uribe, al tiempo que calificó la reacción del presidente de "actitud desesperada porque sabe de los pasos de animal grandísimo que lo están rodeando a nivel internacional".
Ocho congresistas aliados del gobierno están en prisión y uno se halla prófugo por supuestos nexos con los paramilitares.
El mandatario intentó desvirtuar los señalamientos acusando a la oposición. "Yo tengo pruebas, que no las voy a revelar, son de inteligencia militar y policiva, de algunas de las personas que han ido a Estados Unidos, que dicen: ya nos tiramos el Tratado acusando a este tal por cual de Uribe", aseguró.
"Tengo esas pruebas. Y ha sido un propósito persistente (de la oposición) de ir a desacreditar a mi Gobierno. Muchos críticos que van a difamar al Gobierno, son los adversarios aquí del TLC. Y tengo pruebas específicas. Para no revelarlas, no voy a hacer alusiones personales", anadió Uribe el jueves.
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