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Inseguridad y violencia Qué ejemplo pueden seguir nuestros jóvenes ante tanto desorden y excesos de los adultosCecilia M. Herrera Estrada famurher@yahoo.com Profesora de Matemática Los asaltos a las viviendas –estando gente adentro– con aparentes móviles de robo, pero con muerte incluida, los asesinatos en las carreteras, principalmente en los últimos meses, perpetrados por traileros y los zafarranchos en los centros educativos, nos hablan de una Costa Rica que está en descomposición social y que huele mal. Ningún padre de familia responsable, puede dormir tranquilo mientras sus hijos no hayan terminado labores y anden por las calles en las noches o muy temprano en las madrugadas, iniciando labores. Sea con carro, por temor a un bajonazo; sea sin carro, al dirigirse a una parada a tomar un autobús, por temor a un asalto. Si es un fin de semana, cuando salen a distraerse o a algún compromiso social, no dormiremos hasta verlos regresar a la casa “sanos y salvos”. Igualmente los hijos se preocupan de lo que les pueda ocurrir a sus padres, sobre todo por las noches. Los asaltos con muerte incluida son la última moda; parecen más una táctica militar de quienes están entrenados para matar y lo disfrutan, que de tácticas comunes de hampones, y esto ocurre burlescamente en un país sin ejército, que se precia y se promueve como un país de paz. ¿Qué ganamos? Los homicidios y suicidios en las carreteras por abuso de licor, drogas, irresponsabilidad, irrespeto por la vida humana e irrespeto por las leyes de tránsito nos hacen reflexionar: ¿y para qué una Costa Rica sin ejército? ¿Qué sacamos con eso? Si tenemos un ejército de insensatos que han declarado la guerra en las calles unos contra otros, y no hay quien los meta en cintura. Por otro lado, los centros educativos, otrora nuestro trapito de dominguear, el orgullo nacional de un Estado que invierte en educación lo que hubiese invertido en un ejército, también están en crisis. Es lógico que no podemos justificar acciones violentas y censurables como las de algunos estudiantes en fechas recientes. Pero, ¿dónde están las figuras de autoridad respetables y admiradas que tanto necesita el adolescente para forjar, basados en su ejemplo, sus personalidades futuras? -Un director que viola a sus estudiantes -Un profesor que cobra dinero para pasar a sus alumnos -Una profesora que intimida a sus alumnos con amenazas -Un orientador acusado de acoso sexual -El pastor espiritual del colegio o del pueblo enfrenta cargos de pedofilia ¡Señores! ¿En qué espejo se verán nuestros adolescentes? ¿En dónde copiarán buenos ejemplos y valores de bien? Un aplauso. A Dios gracias, ya parece vislumbrarse una luz en el túnel con la aprobación de la ley para castigar con cárcel la violencia doméstica. Esto merece un gran aplauso, tanto más por estas épocas, pues de todos es sabido que la violencia se acrecienta en fechas de vacaciones largas, como Semana Santa y fin de año, pues parece que tanto tiempo libre es propicio para verter sobre la familia toda la agresión, maltrato y estrés que no se puede verter fuera, por el rechazo de la sociedad, hasta culminar, en muchos casos, en sangrientos asesinatos. El mismo destino deben seguir en la Asamblea Legislativa y el Poder Judicial las leyes para ordenar el Sistema Vial y los centros educativos, para castigar choferes irresponsables y docentes corruptos.Vergüenza, debería darnos en este momento enarbolar nuestra bandera y entonar el Himno Nacional, que reza:Bajo el limpido azul de tu cielo, blanca y pura descansa la paz .
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