 Activista contra el aborto en Washington DC
(AFP)
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WASHINGTON (AFP) -
La Corte Suprema de Estados Unidos restringió el miércoles por primera vez el acceso al aborto, al validar una ley federal de 2003 que prohíbe un método quirúrgico de interrupción tardía del embarazo, lo que podría marcar un cambio de tendencia del organismo sobre el controvertido tema.
La decisión, adoptada por cinco votos contra cuatro, constituye una importante victoria para los conservadores estadounidenses, que han luchado durante décadas para revertir la decisión de la Corte de 1973 -conocida como "Roe contra Wade"- que establece el derecho legal de la mujer de interrumpir un embarazo no deseado en nombre del respeto de la vida privada.
Todas las instancias judiciales inferiores a las que habían apelado los defensores del aborto habían invalidado esta ley, porque no considera una excepción si está en juego la salud de la mujer. En 2000, la misma Corte Suprema había invalidado por este motivo una ley similar de Nebraska (centro).
Pero en los últimos años el presidente George W. Bush nombró a dos nuevos jueces conservadores en la Corte.
Aunque el primero, John Roberts, remplazó a otro conservador -el difunto William Rehnquist- el segundo, Samuel Alito, sucedió a la jueza de centro Sandra Day O'Connor, quien había hecho inclinar la balanza 2000.
El método de aborto ahora prohibido es practicado entre el tercer y sexto mes de embarazo, y consiste en hacer salir las piernas y el torso del feto, y luego aspirar el contenido de la caja craneana para facilitar la extracción de la cabeza.
Aproximadamente 1,2 millones de abortos son practicadas cada año en Estados Unidos, de los cuales 10% tienen lugar después del tercer mes de embarazo; este método es utilizado en algunos pocos miles de estos casos.
Sus opositores lo llaman "aborto por nacimiento parcial" porque el feto aún está vivo cuando comienza el procedimiento.
En su decisión, redactada por el juez Anthony Kennedy, un conservador pragmático, la Corte destaca que existe una alternativa legal al método prohibido, que prevé desmembrar el feto antes de extraerlo.
Además, si el desmembramiento amenaza la salud de la mujer, un médico siempre puede actuar conforme a la ley, matando al feto mediante una inyección antes de extraerlo, añadió el juez, asegurando que esta decisión no cuestiona la jurisprudencia de la Corte sobre el aborto.
Como es habitual en la Corte, los jueces de la minoría explicaron su posición en un texto separado. "La decisión de hoy es alarmante. Tolera, e incluso aplaude, la intervención federal para prohibir en todo el país un procedimiento considerado necesario y correcto en ciertos casos", denunció la jueza Ruth Bader Ginsburg en nombre de los cuatro jueces progresistas.
"Por primera vez desde 'Roe, la Corte da su bendición a una prohibición que no plantea ninguna excepción si la salud de la mujer está amenazada", añadió Ginsburg, recordando que los ginecólogos obstetras consideraban el método prohibido "necesario y apropiado en algunos casos".
Tras su divulgación, la decisión provocó una avalancha de reacciones de ambos bandos.
El propio presidente George W. Bush se manifestó "feliz" por la decisión de la Corte de prohibir un método "horrible" y estimó que "representa el compromiso de establecer una cultura de la vida en Estados Unidos".
"La decisión de hoy justifica nuestra fe en la nueva composición de la Corte (...). Es la primera fisura legal en las fundamentos de 'Roe contra Wade', y es un primer paso necesario hacia la abolición de la horrible práctica del aborto en este país", declaró por su parte Troy Newmann, presidente de la organización contra el aborto "Operation rescue".
Esta decisión "muestra claramente el impacto de los nombramientos del presidente Bush en la Corte", estimó por su parte la senadora demócrata Barbara Boxer, estimando que "la salud de las mujeres con embarazos riesgosos (está) ahora muy amenazada".
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