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Pistas aéreas rurales convertidas en moteles Muchachos acuden a los aeródromos para participar en piquesEn algunas instalaciones hay venta y consumo de estupefacientes Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com El estado de abandono en que se encuentran y la falta de vigilancia permiten que las pistas de aterrizaje en la zona rural se conviertan en moteles al aire libre para parejas de enamorados que acuden en vehículos, motos y a pie. Otros aeródromos también son empleados para organizar carreras de autos, aprender a manejar y consumir y expender estupefacientes. Todo eso sucede como consecuencia de la ausencia de vigilantes, especialmente durante las tardes y noches, de acuerdo con informes que La Nación recabó en varias partes del país. El panorama es crítico, por ejemplo, en Chacarita, Puntarenas, donde la pista fue tomada por vendedores de drogas y asaltantes. Incluso, parte de la instalación sirve como basurero público, denunciaron los vecinos. Allí es frecuente la presencia de animales como caballos y vacas, niños que juegan futbol y jóvenes que consumen drogas, todo lo cual pone en peligro el movimiento de las aeronaves. Algunos vecinos construyeron ranchos muy cerca de la pista, lo que también constituye riesgo para la aviación. A la buena de Dios. Algo similar sucede diariamente en las pistas de Golfito, Laurel, Corredores, y San Vito, Coto Brus, en la zona sur, que se usan para organizar carreras de autos y motocicletas. También sirven para dar clases de manejo y para que los vecinos se ejerciten corriendo o trotando a cualquier hora. “La pista de Laurel es un motel público. Aquí llegan muchas parejas, algunas se estacionan a lo ancho de la pista”, aseguró Hermis Obando Trejos. Vecinos quienes pidieron no ser identificados porque temen por su seguridad, aseveraron haber visto “gente muy rara pasando paquetes de un carro a otro”. Aunque llaman a la Fuerza Pública, los policías casi nunca llegan por falta de patrullas y hombres. Sin vigilancia. La mayoría de las 24 pistas que administra Aviación Civil en todo el país carecen de vigilancia, lo que aprovecha la gente para ingresar a cualquier hora. En San Isidro de El General, algunas veces se forman filas hasta de 20 vehículos a lo largo del aeródromo, revelaron lugareños. Aunque miembros de la Fuerza Pública llegan ocasionalmente, los intrusos se retiran un rato y después esperan en los alrededores para regresar. Eso sucede en aeropuertos como La Managua, en Quepos –Aguirre– y en San Isidro de El General, Pérez Zeledón; también en Upala y Guatuso, provincia de Alajuela y en Guápiles, cantón limonense de Pococí. “Viera qué poco de cochinadas tiene uno que aguantarse. Llegan hombres y mujeres para hacer al aire libre lo que no deben”, dijo María Badilla, vecina de Upala. En San Rafael de Guatuso, la pista carece de mallas y portones, y está casi permanentemente copada por vacas y caballos. Además, los niños aprovechan para organizar mejengas todas las tardes. “Las cuadrillas de Aviación Civil solo vienen dos veces al año para chapear. El ganado por lo menos evita que la pista se llene de monte”, afirmó el agricultor Abelino Salas, de Upala. En Pérez Zeledón, la Policía no puede evitar la presencia de vecinos, especialmente jóvenes amantes de los piques. “Hacemos patrullajes, pero cuando se meten no podemos hacer nada porque es propiedad de Aviación Civil. Les decimos que salgan, pero no se les puede detener”, expresó el jefe de la Fuerza Pública local, Martín Morera. En la mayoría de las 24 aeródromos, la presencia de drogadictos y parejas es cosa de todos los días, insisten las autoridades. Aunque Aviación Civil ha intentado poner fin a esas irregularidades en las pistas de aterrizaje bajo su administración, los esfuerzos, hasta ahora, son inútiles. Así lo reconoció Viviana Martín, viceministra de Transportes y presidenta del Consejo Técnico de Aviación Civil. “Hemos colocado incluso mallas, pero viera que las destrozan y hasta se las roban”, comentó. Dijo conocer casos de accidentes de tránsito en algunas pistas; el más reciente ocurrió en La Managua. Colaboraron Carlos Hernández, Juan Diego Jara, Gabriela Gätjens, Freddy Parrales y Ronny Soto .
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