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EDITORIAL

Una buena regulación

La apertura en telecomunicaciones demanda una sólida tutela del mercado
La Aresep es el mejor marco para asumir la tarea con rigor e independencia


La discusión en torno a si nuestro mercado de las telecomunicaciones debe abrirse o mantenerse como monopolio, está casi superada. Salvo algunas personas que no entienden la realidad del sector, la inmensa mayoría de los políticos, técnicos, académicos y, más importante aún, usuarios, sabemos que la apertura y la competencia no solo son necesarias, sino inevitables. Querámoslo o no (y la mayoría lo queremos), los avances tecnológicos ya han roto el monopolio del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), sobre todo en uno de los ámbitos más remunerativos: el de las llamadas internacionales.

Por las razones anteriores, el tema central debe ser cómo realizar la apertura, de modo que logremos el mejor servicio posible de recepción y transmisión de voz y datos, tanto en calidad, como extensión y precios. Para lograrlo, resulta fundamental un esquema regulador de primera calidad, con gran solidez técnica, independencia y los intereses de los usuarios como prioridad central, lo cual implica blindarlo ante las posibilidades de indebidas presiones políticas o empresariales.

No olvidemos que los grandes problemas experimentados por la apertura de las telecomunicaciones en algunos países latinoamericanos, entre ellos Argentina y México, se originaron en la manipulaciónimpropia de los procesos, que condujeron a sustituir por monopolios públicos por cuasimonopolios privados, lo cual retrasó mucho una verdadera competencia y, por ende, mejores servicios.

Como parte del proyecto Ley de fortalecimiento y modernización de las entidades públicas del sector telecomunicaciones , que estudia una comisión legislativa, el Poder Ejecutivo propuso el esquema de regulación más conveniente y, además, armónico con nuestra institucionalidad en la materia. Se trata, en esencia, de un “regulador técnico” e independiente, enmarcado dentro de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), la cual, a su vez, sería reformada para añadir el nuevo e importante sector a los demás servicios públicos que regula, como los combustibles, el transporte público y la electricidad y el agua. Sin embargo, algunos diputados desean modificar esta propuesta, para establecer una institución reguladora esencialmente política, dedicada solo a las telecomunicaciones y con gran vinculación al Ejecutivo.

La propuesta de enmienda es totalmente improcedente. Un órgano de esa naturaleza, ciertamente, podría agilizar algunos procesos. Sin embargo, aquí terminan las posibles ventajas, mientras las desventajas serían múltiples: la posibilidad de influencias indebidas, la confusión de lealtades de sus funcionarios, la inestabilidad (tanto jurídica como institucional) y la posibilidad de que esto dé a los proveedores una inconveniente capacidad de incidir en las decisiones.

Ante tales perspectivas, lo que indudablemente resulta mejor, es mantener la propuesta gubernamental y, previos con los cambios necesarios, añadir el sector de telecomunicaciones a los otros ámbitos de regulación de la Autoridad actual. Al contrario de otras instituciones, durante estos años la Aresep se ha venido consolidando, en experticia técnica, independencia, credibilidad y eficiencia. El hecho de que tenga bajo su vigilancia y regulación varios sectores, disminuye la capacidad de cada uno para incidir en sus decisiones, lo cual la acerca mucho más a los intereses de la sociedad y los usuarios. Su carácter esencialmente independiente, pero con un claro mandato de rendición de cuentas, da mayor estabilidad y confianza a sus políticas. Y su acervo técnico general es una garantía para nutrir a quienes, con su particular conocimiento de las telecomunicaciones, se lleguen a incorporar a su trabajo.

¿Por qué algunos diputados no querrán este esquema? No sabemos. Pero los ciudadanos tendrían todo el derecho a dudar de sus buenas intenciones, lo cual debilitaría la credibilidad del proceso general de apertura en un sector tan importante. Quiere esto decir que no solo por razones técnicas, institucionales y jurídicas, sino, también, de confianza pública, lo mejor es que sea dentro del marco de la Aresep donde se decida mucho del futuro de nuestro mercado de telecomunicaciones. Esperamos que esta sea la decisión final.

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