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El show de Ortega

Los conflictos fronterizos son una estratagema para distraer la opinión pública

José E. Mosquera
joemosbe@une.net.co
Periodista y escritor colombiano

Los conflictos fronterizos han sido unas especies de botines que se mantienen a veces inactivos y cada vez que un gobernante tiene problemas o situaciones políticas embarazosas en un determinado países, acuden a ellos para distraer la opinión pública y exacerbando los sentimientos nacionalistas.

Ha sido y continúa siendo un instrumento eficaz de la demagogia política para distraer la atención de los pueblos en momentos coyunturales.

De hecho, en los últimos meses Colombia ha vivido momentos de tensiones diplomáticas con el Gobierno ecuatoriano, dado a que el presidente Rafael Correa utiliza las fricciones fronterizas para canalizar la opinión pública a favor de sus pretensiones dictatoriales. Igualmente, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, acudió la semana pasada a la misma estrategia para acusar a Colombia de estar armando alianzas con Costa Rica y Honduras para despojar de territorios a los nicaragüenses.

Declaraciones que estuvieron más dirigidas a armar un show publicitario y sofocar sentimientos nacionalistas para afianzar su política petrolera y presionar a la Corte de La Haya para que tome una decisión favorable que a causar impacto negativo en las decisiones que adoptaron los países asistentes a la reunión del Plan Puebla, en donde Colombia fue admitida como miembro con derecho a voz y voto.

Por eso el Gobierno colombiano le salió al paso, reafirmado que “el archipiélago de San Andrés es parte integral y fundamental de Colombia” y que “los derechos de Colombia sobre este y las áreas marítimas que le corresponden hasta el meridiano 82° están respaldados por títulos históricos y jurídicos”.

Decisión inaudita. El pronunciamiento de Ortega y, por ende, la postura de Nicaragua en los últimos años es un poco insólita, al pretender desconocer la validez del Tratado Esguerra- Bárcenas que fijó la línea fronteriza en 1928. Por medio del cual Nicaragua reconoció como territorio colombiano el archipiélago de San Andrés. De la misma manera, Colombia aceptó los dominios de Nicaragua en la costa de Mosquitos y las islas de Mangles, Corn Island y Littie Corn Island.

Arreglo que puso fin a las pretensiones nicaragüenses, basadas en una disposición ambigua de la Corona española que en 1803 señaló quela isla de San Andrés y la parte de la costa de Mosquitos, desde el Cabo de Gracias a Dios, inclusive, hacia el río Chagres queden segregadas de la Capitanía General de Guatemala y de dependientes del Virreinato de Santa Fe .

Un asunto ampliamente debatido durante más de once años por las delegaciones diplomáticas de ambos países y, que concluyó con la firma y ratificación del tratado en mención.

En 1980, 52 años después, en una decisión inaudita la Junta de Reconstrucción Nacional de Nicaragua, decidió, unilateralmente, declarar “la nulidad e invalidez” del tratado, alegando que en aquel entonces estaba la ocupación norteamericana y, que desde luego, el tratado fue producto de una imposición de los Estados Unidos; por lo tanto, un acuerdo firmado bajo esas circunstancias carece de validez jurídica.

Lo que indica que de prosperar la tesis de Nicaragua, cosa que damos por descartada, quedarían sin validez todos los tratados internacionales suscritos por este país entre 1916 y 1930.

Las pretensiones de Nicaragua van más allá de la simple definición de una línea fronteriza y, tienen mucho que ver con el anhelo de avanzar en exploraciones petroleras en el Caribe y por las cuales también mantiene disputas con Costa Rica y Honduras.

Un interés que data del siglo pasado y que se ha acentuado con mayor ímpetu en los últimos años. Entonces, Cancillería colombiana como, conocedora de los intereses geoestratégicos nicaragüenses, a partir de 1970 desplegó una ofensiva diplomática, con el propósito de delimitar sus áreas marinas y submarinas en el Caribe.

Una decisión política acertada y que permitió que Colombia, en un lapso de 23 años, entre 1976 y 1993, suscribiera arreglos de delimitaciones con Panamá, República Dominicana, Haití, Costa Rica, Jamaica y Honduras.

En razón del interés que tiene Managua de avanzar en las exploraciones petroleras hace seis años demandó a Colombia ante la Corte, pero detrás de la demanda y el show de Ortega lo que busca es forzar un pronunciamiento a favor que permita una nueva delimitación, con el fin de ampliar sus exploraciones petroleras.

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