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José Luis López (der.) enfrentó a Víctor Abelenda en cuartos de final del pasado Apertura. Archivo.
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Futbol El dinero llovió en cuartos de final
Si de dinero se trata, la actual forma de jugar el campeonato es una promesa de billetes para los clubes de Primera.
El atractivo de las series de eliminación directa (empezando por cuartos de final) inyectan emoción a los aficionados.
San Carlos, por ejemplo, le debe a su partido de segunda ronda ante Saprissa casi el 40 por ciento de todo lo que recaudó en el torneo de Apertura.
Ese duelo le generó ¢8,1 millones, de un total de ¢21,1 millones en todo el certamen.
Si le añadimos el último partido de la fase de clasificación, ante Alajuelense (cuando estaban en plena disputa por un cupo a la segunda ronda), la cifra se eleva al 60 por ciento.
Con el sistema anterior de cuatro clasificados a la siguiente fase, estos partidos no hubieran despertado interés o del todo no hubieran existido.
Para Brujas, los cuartos de final también se convirtieron en un oasis. El duelo ante Alajuelense les reportó ¢14,1 millones, el 57 por ciento del total de ¢24,4 millones en el torneo.
Es decir, el equipo de Escazú recaudó en un solo partido una cantidad superior a lo que hizo en los restantes siete compromisos del Apertura, gracias al atractivo natural de las series de muerte súbita.
Incluso los clubes grandes se benefician de tal formato. Alajuelense recogió en los tres partidos de la segunda fase ¢106 millones, más de la mitad de los ¢196 millones que hizo en total.
El tema deportivo, claro está, no se puede medir solo por las cifras en taquilla. Quienes adversan el sistema consideran que cuatro clasificados generan conformismo en los clubes.
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