 Presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz
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WASHINGTON (AFP) -
El escándalo por los favores que el presidente del Banco Mundial (BM), Paul Wolfowitz, brindó a su novia eclipsó el sábado el inicio de la reunión de primavera del BM y del FMI, y el directorio del organismo volverá probablemente a analizar el caso el domingo.
El apoyo al ex subsecretario de Defensa estadounidense parece confinado al gobierno de George W. Bush y a partes de Africa, mientras que en Europa crece la inquietud por su desempeño al frente de la institución.
"La controversia está distrayendo al Banco Mundial de su misión", dijo a la prensa la ministra de Desarrollo alemana Heidemarie Wieczorek-Zeul, en tanto el ministro de Finanzas francés, Thierry Breton, subrayó que el BM debe ser "éticamente irreprochable".
Según el ministro de Desarrollo Internacional británico, Hilary Benn, "todo este asunto ha dañado al Banco y no debería haber ocurrido", pero aún así pidió "respetar el proceso del directorio".
Tras expresar su alta estima por Wolfowitz, el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, también dijo que esperará la resolución del directorio del BM, que podría reunirse este domingo para definir la suerte del presidente del BM.
El directorio del organismo reveló el viernes que no había sido informado por Wolfowitz de las condiciones salariales otorgadas a su novia Shaha Riza, tras su nombramiento, para que dejara la institución y evitara conflictos de intereses.
Los miembros del directorio informaron que el presidente había enviado un memorando al vicepresidente de recursos humanos del BM "ordenándole que logre un acuerdo con la empleada (Riza), especificando en detalle los términos y condiciones".
"La pelota está en la cancha de Wolfowitz", explicó una fuente europea, mientras los miembros del banco se interrogan en voz baja sobre la autoridad moral que tendría el presidente del BM para defender la lucha anticorrupción en los países pobres, tras ser pillado en un caso de favoritismo.
Gracias al acuerdo alcanzado, la novia del presidente siguió cobrando 61.000 dólares del BM después de abandonar la institución tras pasar al Departamento de Estado estadounidense, elevando su sueldo a 193.590 dólares anuales, más de lo que gana la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
Wolfowitz no hizo comentarios públicos desde que reconoció el jueves su error y se disculpó, pero se espera que comparezca el domingo en la rueda de prensa final tras su reunión con el director del FMI, Rodrigo Rato.
El ministro brasileño, Guido Mantega, reflejó el ambiente reinante: "Tenemos que discutir las cuestiones relevantes del Banco, como si esto no estuviera sucediendo, independientemente de si Wolfowitz se mantiene en el cargo o si va a ser sustituido".
El sábado, en la reunión del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) del FMI, los gobernadores de esa institución debatieron el complejo proyecto de reforma en curso para tratar de dar una mayor representación a los países del sur en el capital de la institución.
Rato expresó su deseo de lograr un acuerdo para la reunión anual del Fondo en octubre, aunque dispone de plazo hasta fines de 2008, después de que la primera fase de la reforma fuera aprobada en septiembre pasado para dar más peso en las decisiones a China, Corea del Sur, México y Turquía.
Entre los países emergentes, Argentina y Brasil llevan la voz cantante para reivindicar mayor peso: "Nuestra voz debe ser escuchada en la arena internacional", afirmó la ministra argentina de Economía, Felisa Miceli, que preside el G-24, que agrupa países en desarrollo.
Las cuotas determinan los derechos de voto, las contribuciones en el presupuesto y el acceso al financiamiento de los 185 países miembros de la institución.
La revisión de su fórmula de cálculo está en el centro de la reforma de la institución financiera.
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