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/LA NACIÓN

Daniel, el desmemorioso

Hace 20 años, Daniel Ortega estaba “profundamente satisfecho” con ese Nobel

Gerardo Bolaños G.


Puede ser que Daniel Ortega, como dice el presidente Óscar Arias, tenga un gran sentido del humor, cosa que dudo. Sin embargo, de lo que sí estoy seguro es que Ortega goza de muy mala memoria (como mala memoria parece tener el pueblo nicaragüense que lo reeligió como Presidente el año pasado).

El punto medular es que cuando se anunció, en octubre de 1987, que el premio Nobel recaía sobre Arias, Ortega le dijo a la prensa que estaba “profundamente satisfecho por la adjudicación del Nobel” y se unió “decididamente al reconocimiento” que se le hizo a nuestro Presidente.

Ortega le mandó un sentido mensaje personal a Arias que decía: “Con su iniciativa y esfuerzo, usted ha contribuido a acercar la posibilidad de establecer una paz firme y duradera en Centroamérica”.

Esta complacencia era generalizada en el mundo entero, con excepción del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, quien desdeñaba el Plan de Paz fomentado por Arias.

No obstante, veinte años después, Ortega trata de ganar indulgencias rezando padrenuestros chavistas e intenta, en vano, serrucharle el piso a nuestro premio Nobel, quien dejó pasar, con suma elegancia, su reciente ataque verbal.

Ortega olvida también (¿Alzheimer precoz?) que al aceptar el galardón, don Óscar Arias lo hizo en nombre de todos los pueblos y de todos los presidentes centroamericanos, incluyendo a Ortega, aunque este no mereciese tan generosa mención honorífica.

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