Búsqueda
Avanzada
Miércoles 11 de abril, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa Nacional Ciclismo Montaña AM-PM
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Caja de Cambios (Motores y transporte)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 1245970
/LA NACIÓN

Jesús

Nos empuja a una visión del espíritu humano eternamente nueva y actual

Jaime Gutiérrez Góngora
Médico

En esta época del año, muchos pensamos en la mansedumbre de Jesús, quien entró en un mundo donde el poder y la posición social reinaban supremos.

A los romanos, con su amor por el poder y el dinero, Jesús les hizo saber que aquellos que eran pobres y humildes eran ciertamente los escogidos. La fuerza de estos pronunciamientos, viniendo de alguien que había hecho de la pobreza y la humildad su vida, cambió el mundo para siempre. Imperios cayeron y un nuevo mundo surgió. El Jesús que logró esto fue una figura que nunca pudo estar en paz con lo que encontró, porque vino a redimir. Con el tiempo, aun los romanos llegaron a ver la virtud de vivir en paz y poner la otra mejilla.

Pero también existe otro Jesús que es iconoclasta y sorprendente. Un espíritu libre, como lo caracterizó Nietzsche, que vive de la inspiración y hace el bien instintivamente. Y este Jesús, si lo buscamos, lo encontramos en la Biblia. Lo descubrimos como un visionario e indómito rebelde que viene a inspirar un camino mejor para la humanidad en lugar de representar un pilar del orden establecido.

Siempre actual. Jesús entró en un mundo dominado por el poder de Roma por un lado y por el otro, por un Viejo Testamento con una complicada relación del hombre con su Dios. Ofreció dos guías simples: “amen a su Dios y a su prójimo como a sí mismos”.

En el siglo XX, figuras como Martin Luther King han traído a Jesús a la vida una vez más. No como un apologista de una doctrina existente, sino como alguien que nos empuja a una visión del espíritu humano eternamente nueva y actual. Una visión más justa y trascendental. Por eso es que mi percepción es que Jesús vive, que sigue haciendo mucho por impulsar la fuerza del bien, siempre señalando nuevos rumbos para cumplir con su misión en la Tierra y sus enseñanzas para llegar a Él y a su Padre.

Por mucho que algunos se empeñan en pintarnos a Jesús como una figura que es parte de un pasado extinto, para mí es evidente que siempre es actual, siempre nace de nuevo. Resucita en la imaginación de los hombres y las mujeres que necesitan de una figura que personifique sus mejores esperanzas. Ese es el Jesús de Nazareth que la Biblia nos presenta y en el que yo creo.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta