 Ayman al-Zawahiri número dos de Al-Qaida
(AFP)
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RABAT (AFP) -
Los kamikazes de Casablanca y los atentados de Argel demuestran que la rama magrebí de Al Qaida funciona y que tratará de atacar en el norte de Africa siempre que pueda, afirmaron expertos este miércoles en Rabat.
"Hay que vincular lo que sucede con la reciente formación de Al Qaida en el Magreb islámico", dijo Mohamed Darif, profesor de ciencias políticas en la universidad de Mohammedia, al sur de Rabat.
Según este experto en islamismo marroquí, "esta ola de violencia no se limita a Marruecos y esas redes cometerán, si tienen la posibilidad y los medios, atentados no sólo en el reino, sino también en Argelia, Túnez e incluso en Mauritania".
Varios atentados con coche bomba fueron perpetrados el miércoles en Argel, dejando al menos 23 muertos. El martes, en Casablanca, tres kamikazes hicieron estallar las cargas que llevaban encima y un cuarto murió durante una operación policial.
"Esta ola de violencia es normal. El Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) argelino se ha tomado su tiempo para dispersar sus células en todo el norte de Africa, y cuando se ha sentido suficientemente sólido, adoptó el nombre de Al Qaida Magreb, que agrupa ahora a todos los salafistas magrebíes", señaló Darif.
El GSPC anunció a fines de enero su cambio de nombre por "orden" de Osama bin Laden, para convertirse en "Organización de Al Qaida en el país (región) del Magreb islámico".
"Durante algún tiempo, se tuvo la impresión de que las autoridades en el Magreb habían atacado duramente las redes terroristas islamistas, sobre todo en Marruecos, después de los atentados cometidos en Casablanca en 2003 y en Argelia los últimos años", explicó a la AFP Magnus Ranstorp, director del "Centro de estudios de las amenazas asimétricas" en el Colegio Nacional de Defensa sueco.
Pero este especialista en las redes yihadistas constata que "parece que actualmente esos dos frentes recuperan vitalidad y energía, quizás como reacción a la severidad de la represión en su contra". En todo caso, según Ranstorp, fueron los argelinos quienes asumieron la dirección de Al Qaida en el norte de Africa.
El mes pasado, el juez antiterrorista francés Jean-Louis Bruguière había considerado que "todos los ingredientes están ahora reunidos. El ex GSPC debe tomar en cuenta a todos los movimientos radicales del Magreb: el GICL libio, el CICM marroquí, el GICT tunecino. Hay un arco islamista, con proyectos también en el sur, en el Sahel".
En un informe publicado el 5 de marzo, el centro de investigación privado norteamericano Stratford afirmó que "la expansión de Al Qaida en el Magreb se produce en un momento en el que la actividad militante en la región está en aumento, y parece ser un intento de coordinar los diversos movimientos regionales sometidos a las presiones de los aparatos de seguridad de sus respectivos países".
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