 Presidente de Perú Alan García
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LIMA (AFP) -
La oposición política puso en jaque al gobierno peruano al pedir la interpelación y eventual censura al primer ministro Jorge del Castillo y al ministro de Vivienda, Hernán Garrido, mientras el máximo dirigente del partido gobernante amenazó con la posible disolución del Congreso.
El turbio clima político estalló la semana pasada por la decisión de Del Castillo de nombrar en un cargo público a Alberto Pandolfi -ex primer ministro del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000)- pese a que está inhabilitado para ejercer cargos públicos por diez años.
La designación de Pandolfi fue rápidamente anulada, pero no ha impedido que la oposición presente al Parlamento un pedido para interpelarlo que podría terminar en su censura y consiguiente caída de todo el equipo ministerial.
En un intento por bajar la tensión, el primer ministro Del Castillo dijo que se presentará voluntariamente este jueves ante el pleno del Parlamento para dar las explicaciones del irregular nombramiento de Pandolfi, que el propio gobierno considera que fue "un grave error político".
Sin embargo, la oposición ha señalado que insistirá en su pedido para que el primer ministro sea llamado a responder un pliego interpelatorio, luego de lo cual se votaría por la censura o la confianza al gabinete.
En caso de que el Congreso se decida en favor de la censura, todo el gabinete queda obligado a renunciar.
El problema se agravó con otro anuncio de grupos opositores de interpelar al ministro de Vivienda Garrido al detectarse que su sector pagó a tres diarios de Lima a cambio de publicidad encubierta.
Garrido es acusado de usar los mismos métodos que utilizaba el ex jefe de los servicios secretos, Vladimiro Montesinos, durante la década del ex presidente Fujimori, cuando compraba la conciencia de los medios de comunicación.
El congresista Carlos Bruce, ministro de Vivienda en el pasado gobierno de Alejandro Toledo, dijo que la denuncia contra Garrido es seria porque lo que ha hecho el ministro es comprar contenidos como si fueran publicidad y por usar recursos públicos, tal como lo hacía Montesinos.
El ministro Garrido se defendió afirmando que el contrato con tres diarios limeños lo firmó un subalterno que ha sido destituido y que personalmente no conocía de ese acuerdo.
Ante la arremetida opositora el secretario general del oficialista Partido Aprista, el influyente legislador Mauricio Mulder dijo que la censura a Del Castillo y su gabinete puede provocar una grave inestabilidad política.
"En ese caso lo más conveniente sería la disolución del Congreso y llamar a nuevas elecciones parlamentarias como lo dispone la Constitución", advirtió Mulder.
Si se produce la censura "el Congreso terminaría por quemar sus naves y se pondría a tiro de cañón de un segundo gabinete que tendría carta blanca ya que su censura permitiría la disolución del Parlamento, y esto no es una amenaza", añadió.
La Constitución faculta al presidente de la República a disolver el Congreso si éste censura a dos gabinetes.
La advertencia de Mulder fue calificada como "un chantaje" por el legislador Juvenal Ordoñez, del Partido Nacionalista, y como "un disparate y una irresponsabilidad" por Guido Lombardi, del bloque conservador Unidad Nacional.
"Quienes piden estabilidad política no deben sembrar el germen de la inestabilidad en el país", precisó Lombardi.
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